viernes, 8 de julio de 2016

Dialogar con Maduro, es muy difícil

Dialogar con Maduro, es muy difícil


Ustedes saben que Maduro se quiere ganar el premio Nóbel de la paz y entonces entiende seguramente que tal proceso es una papa pelada; que con pegar cuatro gritos en cadena nacional llamando a la paz y pidiendo que la oposición se siente a conversar resuelve el conflicto. Muy lejos de eso. Resulta, que por un lado hace el llamado desesperado cuando lo OEA  cuestiona su régimen y le pone la lupa analítica a la  situación venezolana y por otra parte, evade medirse en un referéndum colocando todos los obstáculos posibles e imposibles y además insulta, arremete, amenaza y promueve el cierre de la AN, en medio de un palabreo de agresiones y alusiones sarcásticas, groseras, contra el Presidente de la AN, creando puentes rotos y dificultades de comunicación. Es decir, que en vez de bajarle dos puntos a su volumen de insultos, los incrementa como para que no haya dialogo alguno.

No es fácil para ninguno de los dos bandos políticos.: Tal vez el gobierno vive su peor momento expresado en una feroz inflación que parece no ser atendida con un 2% diario en su indicador y con una proyección de aumento al 2,5% diario. Una cosa francamente insostenible que ocasiona infartos, mal vivir, envejecimiento, angustia en una población que no tiene acceso a la salud ni a los medicamentos, así la señora Canciller diga, se imagine que Venezuela puede sostener tres veces su población, alimentarla y todo lo pertinente. Y sin embargo, parece que Maduro vive en otro mundo; parece que no salen a hacer mercado, parece que no necesitan medicamentos y no van a una farmacia famélica de esas que no tienen nada; ni acuden a un hospital a tratarse cualquier enfermedad por la puerta de emergencia donde se pasa el trabajo parejo y la gente se muere de mengua antes de tiempo.

Por supuesto, que la oposición ha procurado buscarle salida al problema que se vive, entendiendo que el gobierno comunista ha sido un fracaso, que ha llevado al país a un deterioro general en un verdadero desastre nacional, expresado en gente que se nos va del país porque no ve futuro; expresado en escasez de productos, insumos, etc.; expresado en un mal tratamiento del agua potable, en la carencia de empleo y en el convertimiento de un país prometedor en menos que una república bananera de comienzos del siglo XX, es un cuadro negro donde la corrupción manda, entonces la oposición busca el referéndum para cambiar de gobierno y sistema, pero se encuentra-como todos saben-, con la pared de la conchupancia, con el Poder que maneja el TSJ; que maneja el CNE, que maneja la Fiscalía y hasta la defensoría del Pueblo en un verdadero mondongo que tranca la salida posible que permita superar el desmadre.

No es fácil para el pueblo que en muchos sitios la desesperación por el hambre ha llevado a saqueos, trancas de vías, asaltos de camiones y quien sabe que otra acción que se me pueda escapar en este momento, pero es evidente que la desnutrición ha entrado en los hogares más pobres, que no se consigue comida; que no se consigue arroz, ni pasta, ni harina, ni buenos precios en lo que se consigue como si se estuviera viviendo el fin del mundo, con un sueldito que no alcanza para cubrir las necesidades de la familia. No quiero pensar en este momento cómo será el mes de diciembre, pero es evidente que las tradiciones no serán cumplidas, porque todo indica que los precios serán más altos con una inflación del 700% anual y una escasez de pronóstico reservado.

Ahora como guinda a la difícil situación, el gasolinero de Diosdado Cabello promueve un corte de cabezas a todo funcionario que no esté con la revolución y que haya firmado para revocar al camarada Maduro. Una verdadera cacería de brujas que ha arrojado varios despidos colectivos en varios entes, especialmente en Corpoelec donde su Ministro-Presidente ha dado la orden de botar a unos 40 venezolanos. Igualmente, el Gobernador del Zulia, -otro militar de armas tomar-, ha dado la orden de quitarle la beca a un numeroso grupo de estudiantes que disfrutaban de ese beneficio, porque firmaron contra Maduro y así queridos amigos otras muestras muy simpáticas de manejo revolucionario del conflicto que se vive en Venezuela donde nos quieren meter un socialismo por el ano y sin vaselina, como le hacen a los muchachos con la punta de un fusil para torturarlos cuando caen presos por protestar o quejarse , sin protección de la Constitución Yo-al igual que el 80% de la población soy partidario que Maduro renuncie este año-, la torta que ha puesto merece una acción de emergencia.

Ahora, a la hora de dialogar…la agenda es muy complicada, pues no es fácil sentarse con un dictador y solicitarle la libertad de los presos políticos y un cambio en la política económica, cuando la mentalidad comunista se lo impide

El guardia

El guardia

Ese sábado cambié de ruta para recoger a mi catcher estrella del equipo de softbol. Entonces, en vez de tomar la autopista vía a Santa Fe, me dirigí al sur , tomé la Av. Fuerzas Armadas, paso frente al “helicoide” donde funciona el terrorífico SEBIN que se la pasa pinchando teléfonos, sacando fotos para los programas del canal ocho a modo de sapos cooperantes, allanando residencias, custodiando presos políticos y atentos a cualquier orden del gobierno para amedrentar a cualquier periodista, político , estudiante, o cualquier cristiano que hable; se queje o le caiga gordo a la revolución -eso pensaba, cuando subo por el puente que une con la Av. Las Acacias y me conseguí con una alcabala de la Guardia Nacional, quienes me levantaron la mano en señal de “Alto”, asomaron su mirada por la ventana y me dijeron “párese a la derecha”. Lo primero que pensé fue que era una cuestión de azar y que me había ganado mi numerito, y esperaba salir rápido de eso porque el tiempo es oro, me estaban esperando dos cuadras más abajo y tenía que llegar de primero al terreno de juego.

Efectivamente, me estaciono y entonces llega un guardia quien me pide que baje del vehículo y procede a revisarme como si hubiese robado un banco-cosa que me molestó muchísimo y más aún uniformado deportivamente-. El guardia procede a pedirme mis documentos e inmediatamente revisa internamente el vehiculo y mete mano dentro de mi bolso personal como si estuviese espiando la cartera de su mujer, luego revisa mi maleta, ve los implementos deportivos y entonces me pregunta: -¿Hacia dónde se dirige, ciudadano? “Yo le dije que ese no era su problema, a menos que hubiesen decretado alguna restricción de tránsito o un toque de queda, entonces le pregunté si la libertad de tránsito estaba restringida. Me dijo que no, pero que no llevaba puesto mi cinturón de seguridad.

-Caramba, es verdad -le dije- , fue un descuido, pero no voy a exceso de velocidad y a dos cuadras tengo que recoger a un pelotero.
-Muy bien, pero la ley es la ley.
- “Cierto”, le respondí.
Inmediatamente, el hombre me dijo que no me iba colocar una multa, porque ellos no ponen multas, pero debía darme una charla de media hora por no usar el cinturón de seguridad. Entonces, yo me dije, “caramba, voy a llegar tarde al juego e inmediatamente le paso un mensaje al pelotero indicándole que estaba a dos cuadras detenido en la alcabala.
En ese momento, el guardia me hace una clásica pregunta que no esperaba recibir de un militar : – ¿Cómo vamos a solucionar esto? Me preguntó.

-Trate de ser breve en su charla, le dije.
Entonces, el guardia me dijo que le diera algo para los refrescos, que ellos pasan mucho trabajo en la calle.
Yo le manifesté que yo no le doy plata a ningún funcionario y menos a un militar, que eso es deshonroso para ese uniforme, así que procediera a darme mi charla. Pero el hombre me dijo que me iba a tardar porque tenía que pasar a mi turno de espera.
Mientras veía el reloj, saco mi cartera y extraigo trescientos bolívares y se los doy de mala gana al tipo, quien se queja diciendo que es muy poco, que no alcanza ni para un refresco y yo le dije que eso no es mi problema…que si lo toma o lo deja, y el guardia lo tomó. De esa manera, me metí en mi vehiculo, arreglé mi violado bolso, fui a recoger al pelotero y tomé la vía a Santa Fe, pero con el cinturón de seguridad puesto, no vaya a ser que me consiguiera con otra alcabala.