jueves, 25 de septiembre de 2014

¡Suerte, Chuo Torrealba!

¡Suerte, Chuo Torrealba!
LUIS ALFREDO RAPOZO

“Yo estoy muy contenta-decía una abuelita adeca en el mercado- que Chuo Torrealba sea el nuevo secretario de la Mesa de la Unidad Democrática. Si estoy muy contenta, porque superamos la renuncia de Ramón Guillermo Aveledo y se abre la esperanza, para rescatar la democracia y salir de esta dictadura moderna, que nos tienen los comunistas”.

-Caramba, yo me quedé observando a la matrona y descubrí que hay una resistencia que se agrupa nuevamente de los viejos luchadores  con principios democráticos y observo el descontento creciente de la gente en la calle ante la desmejora de la calidad de vida y la ineficiencia gubernamental, que requiere un liderazgo; que requiere una respuesta, una posición fuerte y contundente en la calle y que enfrente los desmanes políticos, administrativos, etc., etc.

La señora se me quedó mirando mientras me vendía las verduras y los tomates -que estaban carísimos- y entonces se montó en un banquito y se lanzó un discurso que hizo
recordar los tiempos gloriosos de Jóvito Villalba en el Nuevo Circo de Caracas.

“…Con este gobierno no se puede dialogar-decía la matrona-, si protestamos pacíficamente contra cualquier cosa, nos mandan la represión; nos inventan conspiraciones; nos persiguen, nos meten presos y nos hostigan por la radio y la televisión…”

Yo pensé que la doñita era una viejita “romulera”, por la medida chiquita; que con sus ochenta años, arengaba a sus compañeros comerciantes y al tumulto de gente que se aglomeraba como si estuvieran en medio de un mitin…

“Debemos apoyar a la MUD-decía- y que se discuta todo lo que se proponga con criterios amplios, que se hable de referéndum; que se hable de Constituyente, que se hable de la renuncia de Maduro y que se prepare al pueblo para las próximas elecciones de la Asamblea y sacar por los votos a los retrógrados que tienen el país en un chiquero…”

Les digo una cosa, estimados lectores: una cosa es que yo cuente calmadamente el suceso aquí y otra es presenciar a esa señora dirigiéndose a la multitud con valentía y lágrimas en los ojos, pidiendo luchar a favor del  rescate de la democracia.

“Necesitamos una Mesa de la Unidad que trabaje por restablecer la democracia. Por ello, se debe dar respuesta a todas las posiciones; discutir abiertamente, movilizar al pueblo para las elecciones y ante cualquier contingencia que se presente. La pelea es peleando, compañeros”-terminó de decir la señora-recuerdo-, entonces, se bajó de su banquito y me cobró las verduras y los tomates-.

Yo salí rápidamente del mercado, pensando cómo evadir el tráfico, pero me fui reflexionando con las palabras de esta vieja luchadora y pensé que escribiría sobre ello y colocando una conclusión sencilla al final del artículo: “Vivimos una dictadura moderna en Venezuela, eso es innegable; se debe protestar cada vez que se pueda pacíficamente y de forma inteligente, para evitar la represión inmisericorde del gobierno y debemos mantener la unidad en el combate político -eso aprendí de la viejita-.”

martes, 16 de septiembre de 2014

La película "EL LIBERTADOR", no tiene vida.

La película “LIBERTADOR” no tiene vida.
Fui a ver la película en un cine de Caracas, aprovechando que habían venido a Caracas una decena de primos en su período de vacaciones y me los llevé a una estupenda sala de cine donde me cobraron 160 bolívares por persona sin contar la chuchería pertinente, que también corría por mi cuenta. Todo sea por apoyar el cine nacional-me dije-. Ya antes la había visto dos veces en un CD demasiado pirata que está circulando entre los buhoneros, que me costó 35 bolos; un CD tan pirata, pero tan pirata, que hasta el parche y una pata de palo se ven y se escuchan caminando en alguna parte, pero en el mismo no se puede apreciar la excelente fotografía, ni la dirección musical del maestro Dudamel, y por el contrario se aprecia el mal sonido, y las interrupciones en la sala, etc., etc., -ustedes saben a lo que me refiero-. De tal manera, que hasta que no salga un buen CD para el masivo público, no queda duda que debe verse la película en una sala de cine.
Habiendo dicho lo anterior como nota introductoria, debo pasar a plasmar mi opinión: “Cuando salí de la sala, no pude disimular mi estómago revuelto, ante los primos. Y es que tenía el rostro descompuesto y no pude evitar tampoco, expresar una palabra nada agradable, que recuerda el final de la novela “El coronel no tiene quien le escriba” y donde el anciano coronel le responde a su mujer, cuando ella le había preguntado “¿Qué vamos a comer?”. Pues, "mierda".
Mi opinión apreciados lectores, es que quizás se trató de abarcar mucho y apretaron poco en la intensa vida del padre de la patria. Una vida tan compleja como la de Simón Bolívar requiere otra estrategia; tal vez la de trabajar episodios precisos y tener la oportunidad de desarrollar un buen contenido con un equipo multidisciplinario que trabaje un buen guión, sin caer en falacias que originan desconcierto, imprecisiones históricas, etc.
Pero, lo que sucede con este trabajo de Alberto Arvelo es fatal. Se cae en desviaciones históricas terribles e inaceptables: Se fija posición contra Paéz , queriendo marginarle ante la Historia; se coloca a Miranda como un traidor, siendo su entrega a los españoles uno de los espacios más oscuros en la vida de Bolívar; reintroducen episodios que nunca sucedieron-ni remotamente-, se crea duda sobre la muerte del libertador y no se hace referencia a la verdad expresa sobre sus condiciones vitales a la hora de su muerte, así como la atención, afecto y respeto que hubo a su alrededor y que quedó debidamente registrada para la Historia. Entonces amigos, sin caer en patrioterismo ramplón: “…yo tiro esa película a la basura.”
Mi amiga Vilma Centeno –que es una chavista de un barrio en La Vega, en Caracas, me dice que “… una critica muy destructiva, mi estimado Luís Alfredo Rapozo, se sabe que hay fallas pero ensalcemos también lo bueno aunque sea o parezca poco...”
Yo le respondo así: “…mi querida Vilma: Esa película tiene buen vestuario, excelente música y fotografía pero hace mucho daño su contenido que no dice la verdad. Imagínate el daño que le hace a una persona que no sabe que Miranda y Bolívar no eran de la misma generación-como hiciste tú, en un artículo en Ultimas Noticias-. La pinga, como decía Bolívar, las desviaciones hay que denunciarlas. En 1812, cuando se pierde la primera república nuestro ejército era un montón de gente mal preparados, sin armamento ni disciplina para enfrentar al imperio español y su ejército. ¿Por eso Miranda es un traidor, cuando se ve obligado en capitular? No mi estimada, el general tuvo sus razones, quizás para evitar mas derramamiento de sangre y esperar el reacomodo necesario, como en toda carrera, como en toda guerra ¿Por que Bolívar entrega a Miranda?-te pregunto, Vilma-.

En una escena muestran a un súper bolívar deportivo ¿De dónde demonios  sacan eso, que Bolívar le dio un pelotazo en un ojo al príncipe español? Eso es falso, ese episodio no se dio nunca y así no fue como conoció a su futura esposa, quien era hija de venezolanos y hermana menor de sus amigos Rodríguez del Toro, que por cierto eran realistas y le ayudaron a escapar de la muerte al caer la primera republica, logrando su salvoconducto que le permitió salir del país. Qué buscan con eso? –me pregunto-.
Mi critica, Vilma no es destructiva, es dura si, pero simplemente critica, ante una película embustera, que falsea la historia y no solo crea un problema educativo aquí adentro, sino informativo afuera también, donde los chinos, australianos, norteamericanos del vulgo desconocen nuestra historia.
Te digo-le sigo respondiendo a Vilma-, Bolívar no pensaba invadir a Venezuela. Cuando fue destituido de la presidencia de la gran Colombia, estaba muy deprimido y enfermo y esperaba salir por Santa Marta rumbo a Europa-posiblemente-, pero su estado de salud era tan malo, que no se podía mantener de pie. No como aparece al final de la película con unos extraños perseguidores que parecen escapados de otra película. Lee “El general en su laberinto” de García Márquez, que se acerca más a la realidad con el apoyo de un excelente historiador venezolano y delicadas investigaciones. Yo digo, que esa película es basura  y lo mantengo.
¿Quien escogió esa película para los premios Oscar de la academia? Es una película donde se gastó más de 50 millones de dólares. Si bien es cierto que cuenta con buenos actores, excelentes escenas, etc., también es cierto, que fue escogida ante "Pelo malo" una película con reconocimientos internacionales a menor costo de a Directora Fina Torres. Fue escogida por 10 sujetos en una encerrona con intereses políticos. No en balde el presidente Maduro dice que es un libertador chavista, una cosa descomunalmente imprudente y que demuestra efectivamente las desviaciones vulgares desde que Chávez estaba vivo y decía que a Bolívar le habían asesinado; que a Paéz se le debía sacar del panteón nacional -eso si me parece destructivo y feo Vilma Centeno -, etc., etc. No me joroben...
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jueves, 4 de septiembre de 2014

Entre gamelotes y camburales

LUIS ALFREDO RAPOZO: Entre gamelotes y camburales

 
 
 
 
 
 
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LUIS ALFREDO RAPOZO, Entre gamelotes y camburales, El sacudón presidencial terminó en repartición de cambures..

El sacudón presidencial terminó
en repartición de cambures
..”


  Estuvimos esperando la alocución del presidente Maduro donde expondría su famoso “sacudón” anunciado hace unos tres meses atrás.
Entonces, en pleno invierno nos sentamos a ver el chaparrón de agua en cadena nacional y guindamos los machetes, las palas, la chícora y el rastrillo, para prestar atención a las propuestas “Maduristas” que deberían dar respuestas a nuestras necesidades no satisfechas de empleo, salud, seguridad, electricidad, empresas que cierran funciones, empresas con problemas para adquirir su materia prima, inflación, etcétera, etcétera, etcétera.
Nosotros en casa, nos sentamos frente al televisor y teníamos una mesa alterna con café, jugo, galletitas, gelatina, sándwiches, y hasta caramelos que nos permitieran aguantar el trajín, mientras aguardábamos anuncios importantes.
El presidente apareció en escena en traje formal con la bandera detrás; cuadros con el nuevo rostro de Bolívar en el escenario, y un nutrido público exclusivamente oficialista con el alto mando militar en traje de gala, los distintos Poderes del Estado, Ministros, Gobernadores, Presidentes de institutos autónomos, etc., esperando la meneada de mata y también habían nuevos rostros, que seguramente irían a sembrar su matita de cambur en algún ministerio.
Lo cierto, es que el bendito sacudón se convirtió en un discurso atropellado del presidente que se llevó en su parte inicial más de dos horas hablando de la historia de la revolución socialista, de las victorias electorales de Chávez; de la memoria de Chávez, de la muerte de Chávez, de la familia de Chávez y nosotros en casa-mientras tanto-, tomando mucho café con galletitas secas. “¡Gamelote, puro gamelote!”-denunciaba mi abuela, después de cansarse de estar sentada, para luego levantarse abruptamante de su mecedora e irse a rezar a sus santos”.
Llegando a las tres horas de gamelote -digo, de discurso-, el presidente anuncia que de ahora en adelante tendrá cinco vicepresidencias entre ellas una de Socialismo Regional que pretende convertirnos en un Estado Cooperativista y socialista-cosa que no está en la Constitución-, con Elias Jaua al frente. Mi vecino Eustoquio Rivas que sufre de cáncer en la próstata se levantó de la silla, se puso su sombrero y se despidió para ir a descansar, con una cara que daba pena ajena.
Yo seguí tomando café tratando de bajar una especie de decepción anunciada que tenía en la garganta, viendo a un presidente que no quiere sacar al país de la crisis que tenemos y más bien da luces de disfrutar su rencor hacia la democracia; da entender que no entiende el fango dónde tiene la economía venezolana y mucho menos pareciera entender que estamos en un verdadero estado en crisis.
“El sacudón presidencial terminó en mucho gamelote, repartición de cambures y nada que se daba solución a los problemas que nos tienen en ascuas.”-me dijo mi hijo y entonces se fue a dormir, mientras me dejaba solo, lamentando el desmadre-.

jueves, 21 de agosto de 2014

La hegemonía comunicacional
LUIS ALFREDO RAPOZO

¡Kikirfiki, kikiriki! Canta el gallo  y la gente comienza su rutina. Las dos emisoras de radio que hacen vida en el pueblito oriental, prenden sus luces opacas y entonces la voz de un ex presidente muerto retumba cantando el himno nacional entre arengas y llamados, para que la gente le acompañe como si estuviese animando las fiestas patronales de nuestra señora de la candelaria: la cosa parece medio macabra como en una película de vampiros, dráculas, muertos que caminan después de salir de sus tumbas todos podridos y malolientes-ustedes saben-.

No hay programas de opinión que critiquen la gestión de gobierno. Todo el equipo de locutores, conductores, invitados que asisten a darle vida a las emisoras viven midiendo sus palabras letra por letra, con miedo a ser sancionados por cualquier desliz y el director de la radio se obsesiona supervisando a cada periodista que opine, o lea simplemente los artículos de opinión y las noticias al aire “…mosca, que nos pueden sancionar-dice-, mejor lee los diarios VEA, Correo del Orinoco, las noticias de AVN, el portal del canal 8 y algo de Ultimas Noticias para evitar problemas…”-vuelve a decir el fulano director,  quien es un delegado del PSUV al congreso socialista del partido-.

Ningún candidato opositor que compita a un cargo de Alcalde tiene oportunidad de asistir a la radio para nada. Ni siquiera sus propagandas son aceptadas. Entonces, debe buscar otra manera  de comunicarse mientras el candidato oficialista aparece a cada rato
como una barajita repetida: Más o menos así, es la cosa, compañeros. Así se bate el cobre. 

En Barinas, esta semana cerraron una de las emisoras más potentes de la zona. No le renovaron su concesión a pesar de múltiples esfuerzos para mantenerse. Entonces, este lunes 18 de agosto, a primera hora, se presentó CONATEL pidiendo la salida del aire y ordenando que colocaran pura música: ellos, llegaron a la emisora; acompañados de la Guardia Nacional, un numeroso grupo de empleados de la gobernación y unos colectivos extraños para asegurar el cumplimiento de la orden: al final de día se escuchaba el nuevo nombre del dial, “RADIO POPULAR” dejando a todo el mundo con la boca abierta.

Mi abuelita me recordó que a Nitu Pérez Osuna le aplicaron una providencia administrativa y le cerraron su programa al igual que a Iván Ballesteros, en RCR, quienes creían que estaban en democracia. “Ilusos-dijo la viejita- no saben lo que es la hegemonía comunicacional”

Y es que últimamente, el gobierno ha arreciado su política para controlar la información, quieren evitar la denuncia y quieren controlar todo lo que pueda aparecer en los medios: son antidemocráticos 100%  aporreando al ciudadano en su libertad. “…hasta hablar en una esquina va a ser difícil, mijo-me vuelve a decir mi abuelita- .Y yo le digo “…que nunca habíamos estado tan censurados, oprimidos y con la palabra secuestrada por algún gobierno en los últimos cincuenta años”.

domingo, 17 de agosto de 2014

Un gobierno malandro

Artículo por Luis Alfredo Rapozo


¡Un gobierno malandro!


Venezuela: "Un gobierno malandro"


El ambiente económico-social general, que tenemos en Venezuela es deprimente.

Parecemos un país del cuarto mundo y lo que damos es pena ajena: todo un show a todo trapo, cual pan y circo, para entretener al resto del mundo y para que pongan cara de asombro, desparpajo, cuando vean lo que aquí sucede con esta especie de saqueo organizado; que arma el gobierno de Maduro y dirige, usando sus cadenas de radio y TV; así como los medios de comunicación bajo su influencia, para transmitir odio, violencia, acción contra los comercios , etc., en vez de propiciar que la ley y los organismos fiscalizadores intervengan supervisando la realidad y el comportamiento económico de aquellas empresas que especulen y atenten contra la estabilidad monetaria.

¡Gracias a Dios-hay que decirlo-, no ha habido muertos, ni incendios, ni traumatismos violentos en la sociedad, pero ha habido detenidos, presiones indebidas, etc.!

No cabe duda, que el comunismo está pasando uno de sus peores momentos en la antesala a las elecciones municipales del 8 de diciembre.

Todo indica, que el gobierno ha volcado su aparato de propaganda, manejando colectivos y sectores sociales para arremeter contra el comercio importador de línea blanca y artefactos electrónicos para el uso domestico. Asunto que ha generado saqueos en Valencia, conatos en otras ciudades y largas colas de ciudadanos en todas las ciudades del país para tratar de obtener un bien que posiblemente no se verá en el corto y mediano plazo, a juzgar por el estado en que quedará el sector comercial, vendiendo por debajo de sus costos y beneficios.

Gobierno


Un sector que se mueve en el mundo de las divisas, para poder comprar y vender ha sido el blanco del gobierno, para ejecutar su populismo electoral. Pero, igualmente se encuentran productos con altos precios en el área automotriz; en el área de zapatería, vestido, farmacia, laboratorios, ferretero, etc., entonces, todo indica que se verá también una situación de desmadre en esos sectores, tal como ha sucedido con la gente de línea blanca y afines. ¿O acaso, el sector de repuestos automotrices, no necesita dólares para surtir el mercado y tiene que recurrir al dólar libre-pregunto-? ¿O acaso, no hay especulación en otros sectores?-se pregunta uno-.

Evidentemente, sobre todo este asunto deberá haber una incidencia. Uno se pregunta si los comercios podrán mantenerse operando con su flujo económico normal, con movimiento financiero, recursos humanos, transporte, y relacionados. Uno tiene que preguntarse necesariamente-, si el empresariado seguirá invirtiendo en Venezuela. Uno se pregunta si el clima de confianza en los inversionistas estará allí el próximo año para generar empleo.

Chavez


La especulación es un verdadero problema -eso no se discute-, y sobre todo, en momentos de dificultades para adquirir divisas y convenir la importación de productos, insumos, etc. Pero, es que no hay manera de controlar el comercio del dólar que monopoliza el mismo gobierno.

Uno se pregunta: ¿Si el gobierno de Maduro no es un gobierno malandro?

viernes, 15 de agosto de 2014

Creo en mí mismo, creador…

Creo en mí mismo, creador…

Jorge Cruz,
Caracas, 9 de agosto de 2014

Últimamente he estado pensando  sobre mis principios y valores. Yo crecí en un hogar de padres católicos, mi primaria estuvo marcada por dos religiones: la católica y la protestante. En bachillerato mis primeros años la protestante y luego laico. Estando en bachillerato, mi mejor amigo era Testigo de Jehová y luego otro que era anglicano. También, con regularidad nos tocaba leer la Biblia.

A todos ellos escuché, cada uno presentándose como la verdad verdadera. El oír sus debates entre las diversas fe y mis lecturas de la Biblia, en la cual, recuerdo claramente,  un Dios “justo” destruía unos muro de fortalezas (Jericó) para que su “pueblo” masacrara a otro, por supuestamente ser impíos. El Viejo Testamento está lleno de guerras, de matanzas en nombre de un Dios. Todo ello me hizo entender que
ese Dios, no era tan justo como me lo intentaban vender, no era misericorde, ni tan justo, no prevalecía el perdón, sino el asesinato justificado en su nombre.

Por ello a temprana edad, decidí o me convencí que no existía un Dios, empecé a militar en el ateísmo. Años después aparece el marxismo hablándome de la religión como el opio de los pueblos.

El marxismo me mencionó la explotación del hombre por el hombre, de la lucha de clases. Comienzan mis años universitarios, con una formación básicamente marxista (o de izquierda, para los que les encanta
repartir etiquetas). Al mismo tiempo inicio unas reflexiones que me llevan a dudar del marxismo como teoría para aprehender la realidad. Comienzo mi periplo por estudios de 4 nivel, voy a Santo Domingo, allí, con una mayoría de profesores marxistas, incluso varios formados en la Unión Soviética de los setenta, con más ahínco me convenzo que el marxismo no me puede explicar la realidad que era mi “objeto de estudio” por mi formación.

Ya en mi paso por la universidad había tenido contacto con propuestas ambientalistas, estas se van consolidando y mi militancia en ONG ambientales no se hace esperar. Nuevamente el marxismo no me sirve para explicar mis apreciaciones de la naturaleza, las grandes enseñanzas con mis queridos amigos, biólogos en su gran mayoría. No encajaba eso de la lucha de clases con movimientos “culturales” como el ambientalismo o ese torrente de nuevas formas de acercarme a la realidad.

Es decir, fui poco a poco configurando mi verdad, la única que realmente existe para mí, las demás son solo interpretaciones de la realidad en la cual me desenvuelvo.
 
Es una verdad que me dice que las “luchas” son culturales, no son clases que se enfrentan, son liderazgos con seguidores de diversas “clases sociales”, líderes que atraen personas que van conformando una comunidad (algunas veces incluso bajo un solo partido político) que a su vez va creando una cultura (un lenguaje, un discurso, forma de vestir, redes de amistades, entre otras).  Siempre hablan de reivindicaciones: recuperar los derechos perdidos o no alcanzados por  la acción de una “clase” (capitalista para el marxismo), una “raza” (nazismo), una religión (cristianismo en todas sus variantes; islamismo, etc.), una cultura (blancos sobre afros, o grupos como los de Le Pen en Francia), una preferencia sexual (heterosexuales sobre homosexuales) ; basados en esas “razones” justifican el arrasar con el “enemigo”. Se les persigue hasta hacerlos desaparecer, sea físicamente (muerte o cárcel) o económicamente (no se les permite conseguir trabajo o fuente de ingresos).

Esa es mi verdad, ya no creo en izquierda o derechas, ni en dioses, ni clases sociales, solamente soy un humilde seguidor del credo de Aquiles Nazoa. 
¿Cómo son los venezolanos? (I): Una perspectiva sociológica PDF Imprimir Correo
17-10-2013 a las 11:27:59
La crisis institucional generó 5 tipos de venezolanos. Un estudio de la Ucab y LUZ reveló que 57 % creen que el control de sus vidas depende de otro y apenas 44 % de la población confía en instituciones formales

Grissel Montiel


   
Natalia Sánchez, investigadora del Centro de Estudios Sociológicos de la FCES de LUZ. Foto: Carlos Churio.
Comprender lo social desde una lógica interdependiente, con unas normas universales por cumplir, trabajo productivo que hacer, instituciones para respetar y oportunidades que aprovechar es un ideal de sociedad que en Venezuela no ha podido concretarse hasta ahora.
 
Según Natalia Sánchez, socióloga e investigadora del Centro de Estudios Sociológicos de la Universidad del Zulia y responsable en occidente del estudio sobre tipologías del venezolano —en conjunto con la Universidad Católica Andrés Bello—, el porcentaje de las personas que confía en las instituciones es apenas 44%. Lo grave de la cifra está en el hecho sociológico de que un país cuyas instituciones no tengan la confianza de sus ciudadanos y no ofrezcan las alternativas para coadyuvar en la construcción de valores, vías de ascenso legítimas y superación social, espiritual y económica está destinado a ser un país en crisis.

Es minoría el venezolano que cree que su locus de control es interno o interdependiente (43,2%), es decir, que lo que hagan y sean hoy va a influir en lo que tengan y serán dentro de 5 o 10 años.

“Si tuviéramos que seleccionar una variable para explicar esto en lo que estamos metidos es la debilidad institucional. ¿Qué es lo que hace que los referentes de valoración y los significativos sociales de la gente sean diferentes?: tu acceso a romper del mundo biográfico (lo que ves en lo inmediato, tu familia y entorno cercano) al mundo social (ver más allá desde el entendimiento) y eso solo se logra a través de las instituciones”, explica Sánchez.

En general, con motivación y con capacidades, las personas ascienden socialmente, pero las capacidades y destrezas provienen de las oportunidades, explica Sánchez: “Si las oportunidades solamente se las brinda la familia es imposible que puedan lograr tener las mediaciones institucionales que se requieren para poder pensar diferente, ser productivos e independientes”.

Tipologías del venezolano

Para efectos didácticos, el estudio Ucab-LUZ clasificó a los venezolanos en  rezagados, tutelados, movilizados, integrados y desarraigados (ver infografía). Estos últimos son los que ya definitivamente se quieren ir y, ante coyunturas de crisis como la actual, aumentan en número.
  Según Sánchez, para el desarraigado irse es la última opción, en realidad se quieren quedar, pero piensan que si esto sigue así “o los pueden matar al salir a la calle, o no ven aquí futuro. Entonces se quieren ir. Ahora, les arreglan una o dos cosas de las que creen que están graves y entonces no se quieren ir. Se les presenta un dilema”.

Por otro lado, 27% de los venezolanos entran en la tipología de rezagados: consideran que lo que les pasa está escrito. Su ascenso no depende de lo que haga, cree en el destino, la suerte o cualquier símbolo religioso, tienen poca confianza en las instituciones y no valoran el desempeño en sí mismo, tienden a ser fatalistas y conformistas. La frase que los define: “No te mates porque al final es el destino el que va a mandar”.

El venezolano promedio
 

¿Cómo es el venezolano promedio?: el que quiere “echar para adelante”, según concluye el estudio. Es el tipo de venezolano del estrato socioeconómico C (36%), los que salieron de la pobreza extrema y están “batallando como locos”; 10% de los venezolanos están en el estrato E (estos apenas sobreviven); 15% en los estratos A y B, los que han ascendido y tienen más capacidades; y 37% en el D.

Comillas

     Somos huérfanos social y políticamente. El grupo D-E es el que peor la está pasando.

Comillas 
Analiza Sánchez que este venezolano promedio es poco visto porque nadie lo muestra, los del estrato A-B creen que los que están en el C es porque quieren, partiendo de la idea errada de que todos los venezolanos tuvieron las mismas oportunidades y no las aprovecharon. “Somos huérfanos social y políticamente. El grupo D-E es el que peor la está pasando”, refiere.

“El venezolano cuando asciende deja lo otro atrás. Lo ignora. Tiene que haber una reconciliación entre los estratos A, B y C, porque quienes ascendieron tampoco eran nobles: se trata del venezolano que hace poco o sus ascendentes eran C, entonces no estamos muy lejos, y políticamente los estratos C-D son los que ponen y quitan presidentes en este país. Allí están los Movilizados y los Emancipados”, expone la investigadora.

Recuerda que hay muchos otros venezolanos que son un lastre en términos de pensamientos, –no como personas, aclara– que no han tenido las oportunidades y por ello tampoco las capacidades. Su propuesta apunta a hacer que esos sean cada vez menos. “¿Cómo se hace eso? Con escuelas, con educación, con instituciones que generen confianza, con policías que garanticen la seguridad y políticas económicas que nos saquen de la monoproducción y nos permitan abastecernos  y tener calidad de vida”, puntualiza.

El desprecio urbano por lo rural
 

De acuerdo con los resultados del estudio, el país puede dividirse en una Venezuela rural, no institucionalizada, que ve solo su entorno inmediato y su mundo biográfico; y una Venezuela urbana que ignora a la otra mitad, con mejores oportunidades, más institucionalizadas y posibilidades de ascenso social.

La fantasía de la riqueza
 

Tal como el que se gana la lotería, el venezolano no tuvo ni tiempo de asimilarlo cuando el “boom” petrolero se lo llevó de la Venezuela campesina y agropecuaria a la Venezuela urbana, pionera y referencia en Latinoamérica en ciencia, infraestructura, medicina, con aires de modernidad. Y aunque desde la primaria los profesores advirtieron que el petróleo era un recurso no renovable, creyeron en los políticos y gobernantes que convencieron de que ahora se tenía un país rico, con un recurso natural envidiable e infinito.

Nos convertimos en una sociedad aspiracional, soñamos con el ascenso, con el progreso, porque nos dijeron que ahora éramos ricos, que teníamos un recurso que se vende muy bien en el mercado y para el cual no había que trabajar, solo unos pocos para la extracción y exportación”, dice la socióloga de LUZ, Natalia Sánchez.

El problema de ese deseo de ascenso —distorsionado por la trampa— es que no estuvo acompañado del fortalecimiento de un tejido institucional que encaminara ese deseo por la vía de la superación honesta, trabajadora, profesionalizante y de frutos a largo plazo. Al contrario, se pensó que el ascenso está asociado al consumo, a la obtención de cosas para mostrar, porque, según Sánchez, “en los años 60 y 70, el que quería estudiar estudiaba, pero en los 80 y 90 no, quizás hasta sexto grado y ya después no. La brecha educativa allí es bastante grande. Solo en términos de cantidad ni hablemos de calidad”.

Una importante porción de los venezolanos se quedó en esa Venezuela rural desprovista de esas redes institucionales. Ese sector de la sociedad es el que ahora padece más.

El autoengaño
 

De acuerdo con el sociólogo y ensayista venezolano, profesor de LUZ, Miguel Ángel Campos, en entrevista publicada en LUZ Agencia de Noticias: “El venezolano sintió que dejó de ser la estrella del continente cuando la expectativa del bienestar no le llegó. Pensó que era un cuento, esa idea de que somos especiales, que tenemos lo mejor, que tenemos un origen noble, abierto, igualitario, de intercambio y que eso nos hacía diferentes. A fin de cuentas, entendió el autoengaño. De alguna manera, se reencontró con sus taras, he allí la abierta descomposición social de hoy -que va en la pérdida absoluta de la solidaridad, pasando por la violencia, la criminalidad-. Su tolerancia al crimen, por ejemplo, tiene que ver con que descubrió su verdadera constitución: es artero, taciturno, violento”.

“El venezolano es vanidoso y le gusta exhibir y se piensa que el conocimiento es para exponerlo, no para disfrutarlo, tenerlo, valorarlo, ser más eficientes y productivos… el ascenso social hay que exponerlo y hasta ahora se hace con cosas visibles”, reflexiona.

Explica Sánchez: “¿Es imputable a estos años de gobierno que consumamos más de lo que producimos? Estos han contribuido. Pero ya veníamos así desde la colonia con este resentimiento por sentirnos colonizados de tercera que debíamos igualarnos a los otros latinoamericanos ostentando”.

Sobrevivientes sociales. Esas dos palabras resumen cómo se siente la mayoría de los venezolanos en los últimos años. Una gran parte se siente huérfana políticamente, y otra descontenta porque por la vía por la que sus padres ascendieron ya no es posible hacerlo.

Campos advierte que no se trata de actualizar la educación. “Se hizo y funcionó en los 40. Ya no. Llegamos a un punto de deterioro, de extravío, se trata de olvidar todo lo que nos han enseñado, lo que hemos aprendido en una escuela informal. La escuela nunca revisó críticamente sus programas, no se ha pensado como institución mental generadora de felicidad".

Lo que faltó
 

“Estamos en una sociedad que dejó de enseñar virtudes, que se hizo oportunista, economicista, que creyó, y cree que de lo que se trata es de la producción y el consumo. No tenemos ni siquiera corrección, menos virtud, si la tuviéramos, tendríamos esperanza de tener Estado de derecho. Pero como no hubo ciudadanía, no tuvimos chance de tener estado de derecho”, enfatiza el ensayista Miguel Ángel Campos.

¿Qué nos puede salvar?

Comillas

     El venezolano tendría que volver a enamorarse de Venezuela

Comillas 
Para salir de este “desencanto”, los investigadores afirman que el venezolano debe ver que al menos se están tomando medidas para disminuir los problemas que más les preocupan: la inseguridad, el alto costo de la vida, y el desempleo asociado al alto costo de la vida. Las señales de que se está arreglando eso deben ser claras y efectivas. “La gente está pasando mucho trabajo para vivir pero no tiene calidad de vida”, afirma la socióloga Natalia Sánchez.

Escoger como vía de ascenso la educación, el conocimiento y los valores amerita que haya confianza en las instituciones y éstas no han funcionado como para ganársela. Todo apunta a que se debería sobredimensionar el papel de las instituciones como las únicas para ayudar a cumplir las metas aspiracionales. Por ahora, el venezolano promedio prefiere trabajar de inmediato y buscar ascender por otras vías más rápidas.

El deseo de ascender que comparten los venezolanos sería un combustible para replantearse la sociedad que se tiene y convertirla en la que se necesita. No desde la materialización. Plantea la socióloga: “El tema de la educación es fundamental, el rol de los medios de comunicación, hacernos más productivos, apoyar los emprendimientos. Hay que quitarnos la idea de que somos un país rico porque tenemos petróleo y consumimos mucho. Los países ricos son aquellos que viven de su propia productividad y consumen menos”.

El desencanto es contagioso. Sí. Pero reencontrarse con un proyecto de país que va a ascender y a ofrecer calidad de vida también es contagioso. Los investigadores destacan que si los desarraigados, los integrados y emancipados se animan y se motivan pueden cambiar las cosas. Por otro lado, los que no saben cómo hacerlo, pero tienen ganas, seguro se contagiarán de los otros.

Se abre entonces una posibilidad de cambio. 32% de los venezolanos tiene capacidades profesionales y técnicas, y un 28,39 % se ha emancipado y es muy trabajador. Hay un deseo manifiesto de ascender y un pasado que sirve de referencia para saber que podemos estar mejor que ahora. La socióloga menciona otra condición esencial: “El venezolano tendría que volver a enamorarse de Venezuela”.

Lea también: 

¿Cómo somos los venezolanos? (II): la perspectiva psicológica.

Baja autoestima y poca motivación al logro pesan en el perfil del venezolano. La psicóloga e investigadora de LUZ Rosario Fonseca revela algunas de las características psicosociales más comunes entre los venezolanos