viernes, 23 de septiembre de 2016

HABLA UN CUENTISTA:

LUIS ALFREDO RAPOZO

 
Luís Alfredo Rapozo comparte algunas palabras con cuentistas urbanos
que escriben cuentos cortos
para la página de los domingos




¿Cómo trabajas, en tu casa, en La Pastora? ¿Te sientes cómodo en este lugar?
No me quejo. Me acostumbro en mi ambiente y me siento bien aquí. Tengo mis libros de consulta a la mano y puedes ver mi terrible obsesión por la lectura, hasta en el baño puedes conseguir un libro. Luego, debo dedicarme a recogerlos y ordenar nuevamente en la biblioteca, en forma periódica. Ahora, cuando estoy escribiendo sobre un tema que merece investigación si soy más metódico y tengo varios textos de consulta sobre una mesa como si estuviera en la Biblioteca Nacional, cuando investigaba mis trabajos de secundaria;o en una sala de ciencias sociales en mi amada Biblioteca de la UCV, posteriormente. Eso no se olvida y mi casa es una biblioteca. Utilizo para escribir una computadora  portátil que se me está poniendo vieja, pero sus teclas son tan suaves que me siento como tocando una sinfonía; cuando escribo un cuento, o una crónica. Corrijo generalmente, sobre el mismo texto cuando reviso escritos cortos, pero cuando hago escritos más elaborados, me gusta imprimirlos para revisarlos a la vieja usanza; a mano, con lápiz, y saco en limpio antes de pasar los originales a la computadora. He perdido mi seguimiento a la música, ahora siempre ando pendiente de los programas de opinión en la radio, la cual enciendo bien temprano y solo veo TV cuando me interesa un discurso especifico, un buen programa de noticias, documentales; una noticia internacional o algún programa serio y bien hecho. Del resto, me olvido del mundo y me instalo a ver buenas películas clásicas que suelo ver varias veces. Tengo una buena colección de películas que harían suspirar a un cinéfilo y en temporada de los premios Oscar de la Academia, te aseguro que procuro tener todas las películas en casa y disfrutarlas al máximo; siguiendo la crítica del momento, eso me encanta y lo hago desde hace varios años. Ahora, te digo que la música de la Sonora Matancera la escuché hasta el cansancio, incluso tuve un programa de opinión donde amenizaba con ese tipo de música e interpretes diversos de la época y lo cual me hacía tener en Anzoátegui una audiencia de mujeres y hombres que apreciaban ese estilo y me seguían a diario con entusiasmo y solidaridad.

En ese ambiente, escribo mis cuentos diarios, que son breves y les doy vida en 20 minutos, después de pasear por recuerdos y también después de jugar con la imaginación…inventando cada cosa, que hasta los perros hablan, las aves bailan guarachas y los muertos salen a caminar como buscando lo que no se les ha perdido.
Ahora, a los cincuenta y seis años se te ve tranquilo, centrado como si tuvieras otra vida
Sí. Viví un tiempo perdido en el ajetreo de ganarme la vida, como todo el mundo. Pero, desde que mi hijo  se hizo hombre y profesional, me tomo la vida sin tanta angustia para no morirme de un infarto. Hacer lo que uno quiere en la vida-en mi caso escribir-, no es una cosa que se logre fácilmente. Algunos tienen mucha suerte y oportunidad, y entonces logran involucrarse con el medio, pero en mi caso…tuve que hacer espacio para cumplir ese sueño de dedicarle algunas horas de mi vida al placer de escribir como oficio…aunque la violencia, la inestabilidad que se vive en Venezuela –creo-, amenaza a los creadores, poetas y especimenes afines a morir de hambre, si no se tiene un ingreso decente y  dificulta la escritura consuetudinaria. No es fácil, como diría Leopoldo Castillo. Por eso, valoro mucho cuando una persona, se escapa de la realidad, aunque sea un momento y nos echa un cuento.


 ¿Haces mucha vida social mientras escribes?
No como quisiera y es que los amigos andan extraviados en su mundo.  Ha cambiado mucho, la manera de compartir y ya no se ven tertulias literarias; no hay espacio seguro donde se pueda ir, sin arriesgar la vida; no se puede andar por Caracas, ni siquiera comenzando la noche, sin correr el riesgo de una desgracia, un asalto, o un robo y la vida nocturna vale plata, porque las tascas con vino barato, jamón serrano y buen queso en una barra, parece que quedaron en el pasado. No hay bolsillo que aguante tanto desembolso. De vez en cuando, las reuniones de amigos levantan el ánimo y las visitas programadas o no, refrescan las amistades en casa, en una tarde de baile, conversa y bebidas multi-aromáticas. Por eso, cuando hay eventos en la ciudad donde el libro es rey, pues me puedes ver allí; y si hay alguna presentación de un talento que se expresa y difunde su trabajo, pues siempre me anoto, no solo para enterarme de lo que hace, sino para apoyar solidariamente el esfuerzo…Yo digo, que cualquier actividad que alegre el espíritu es excelente y si es una buena obra de teatro, ni se diga…
¿Te gusta Caracas?
Seguro. Caracas tiene un encanto. Aunque ciertamente, como te dije, la ciudad se ahoga en el caos, la desidia y el abandono. No es la Caracas del pasado reciente…con múltiples opciones y cierto glamour de capital petrolera. Pero, tiene mucho que contar; tiene mucho que mostrar en su cambio indiscutible, sea trágico, inverosímil, violento…De repente, hay que huir por la derecha y darse una vuelta por cualquier recodo nacional para  ver otros escenarios, sin embargo, es grato retornar a Caracas y sentir su altura, su fresco de ciudad primaveral y verdor de  pie de montaña
Qué opinas de la sección “Echa tu cuento” de Últimas Noticias?
 A mi me parece que es una necesidad social. Te digo que muchos diarios en las principales ciudades del mundo tienen espacio en sus páginas para el relato, el cuento, la poesía, donde puede participar abiertamente el lector, el ciudadano; que sigue su diario con solidaridad día a día. En Venezuela hay pocos diarios que pueden presentar exitosamente una página semanal como en este caso nos presenta Últimas Noticias. Ya tiene más de cinco años continuos permitiendo la expresión de la gente. Al principio, los cuentos eran anécdotas muy populares de todo tipo, que aparecían y que venían de distintas partes del país. Hoy día, se observa que hasta cuentos literarios, históricos también tienen cabida en la sección. Es decir, me parece, percibo que hay un cambio. Sinceramente, opino que la sección merece un estudio, un análisis de su contenido; unas estadísticas que hable y permita una interpretación para ir más en profundidad y hacer una descripción más didáctica, que definitivamente puede reorientar, afianzar  su orientación.
¿Hacia dónde crees que va “Echa tu cuento”?
Pienso que cada día que pasa va contribuyendo con su dinámica. Permíteme explicar:
Todos sabemos que los últimos años nuestra realidad social es muy intensa. Hay confrontaciones políticas y sociales que afectan la vida del ciudadano en su modo de vida. De igual manera, un cuentista, un poeta, un escritor, un narrador no vive metido en una burbuja de jabón aislado con su creación del mundo real. Entonces, el cuento cotidiano-por así decirlo-, comienza a aparecer. Y eso, es interesante. Porque entonces, los cuentistas hablan de las colas para comprar comida, hablan de las necesidades, de las necesidades, de la escasez y eso no es malo para nada; porque se registra lo que está pasando. Por supuesto, uno entiende que la idea es mantener la página al margen del conflicto político, sin embargo, es de suponer que alguna  cosa salpique sin que uno pueda evitarlo, como cuando una paloma pasa y por cosas del destino hace lo que le da la gana en el aire con la mala suerte que un andante resulta chorreado por el fortuito destino, que mancha su hombro como un rayo de luz inevitable.
En todo caso, “Echa tu cuento” debe ser una manifestación que se adapta a los tiempos y lo hermoso es que se mantenga sorteando ventiscas y temporales. En ese sentido, creo que hay mucho por hacer, entre otras cosas promover encuentros, talleres, concursos anuales; cualquier evento, que vaya más lejos que la página de los domingos como ejecutan los principales diarios en el mundo, que tienen una página de cuentos populares y literarios.

 Rapozo, al realizar una pasada por la historia de la sección “Echa tu cuento” hasta la fecha hay varios nombres de cuentistas que resaltan por su presencia. Hay lectores que han participado una sola vez, otros tienen  7 cuentos; 15, 23, 87, y tú apareces descollando con casi 300 cuentos. Es bastante. ¿Qué dices?
Yo pienso que algunos lectores se motivan a enviar un cuento, una anécdota y la comparten, pero solo tenían en mente una sola historia por alguna razón. Quizás le pareció a nuestro cuentista que era algo gracioso para compartir; dramático, sin igual e interesante. Entonces, allí se cumple uno de los objetivos de la página, que es la participación. Yo diría que en este renglón entra la mayoría. Pero, aquí entra un elemento a considerar en otro momento y es el hábito de escribir que tenga el cuentista, es decir, si es constante, trabajador, dedicado al arte de contar cuentos.
Luego viene un grupo de cuentistas que quizás lleguen a enviar 7 escritos y luego se pierden. Ese fenómeno debe tener una explicación. Generalmente, el primer escrito es publicado en el impreso y después “… naranja china, limón francés…” porque hay muchos escritos haciendo cola y hay que darle la oportunidad a la mayoría.
Tú sabes que un escritor quiere ser leído y eso pasa aquí, en Madrid y hasta en Moscú; pero no es posible que lo publiquen a uno todos los domingos, pues “no hay cama para tanta gente” como dice la canción. De repente, nuestro cuentista pierde motivación. Hoy en día ese problema queda parcialmente resuelto con los avances del medio digital y entonces, también puede ser leído por esa vía; es decir, que tu cuento se mantiene en el ciber espacio  y puedes ser leído muchas veces, casi hasta el infinito.
En mi caso, siempre escribo y entonces tengo un relato, una historia donde algún acontecimiento, episodio, circunstancia, motiva el cuento; bien sea pasado, presente, real o ficticio; sobre mi persona, sobre el vecino, el amigo, un personaje histórico, un perro, un gato o la abuelita. Como puedes ver el tema y los personajes son variados; los personajes abundan como el maíz en la cosecha y uno podría estar echando cuentos toda la vida. ¿Te imaginas un cuentista anciano como de doscientos años muriéndose  y entonces se despide con un cuento frente a sus seres queridos, antes que baje el telón?
¿Entonces, pasarías echando cuentos toda la vida?

Hasta que aguante la necesidad, podría responderte. Yo  no niego que uno cumpla etapas y luego pase a otra motivación y salte la talanquera a otro medio, a otro concepto…Es un asunto de forma de vida para un cuentista prolifero que se acostumbra a escribir. Y entonces diseña sus escritos, trabaja con las fechas y se pone a escribir según se le antoje y le motiven. Un cuentista puede escribir sobre la infancia, la adolescencia, los amores, las travesuras, las vivencias…yo digo, que los temas son inagotables y nunca terminarías de tener cosas que contar. Además no somos eternos y nadie pretende contar todo como si tuviera la maquina de escribir pegada a la mano.

Yo si he notado que hay muchos cuentistas de la sección que van y vienen y son muy buenos; escriben muy bien, son creativos, ocurrentes…yo tengo mi lista y los aprecio mucho, porque me han distraído los domingos con sus anécdotas y aportes. Eso se agradece. Y la verdad, es que no me gustaría que se extraviaran. Hay una en particular: Una historiadora que escribía cuentos sobre la población de Tapipa en Barlovento; hablaba de las costumbres y tradiciones de su pueblo, de su historia y francamente eran relatos súper interesantes y muy bien escritos. Considero que el Diario debería tener contacto con sus cuentistas y pasar a una segunda etapa de rescate a esos valores y talentos, con otra opción.

jueves, 25 de agosto de 2016




De vacaciones


Esa noche mi compadre Juan Linares se encontraba en su negocio de venta de repuestos automotrices, que tiene en la parroquia Santa Rosalía. No eran las siete de la noche y pensaba quedarse hasta las nueve para terminar un inventario necesario y cuadrar sus cuentas, cuestión de poner en orden sus actividades e irse de vacaciones a Oriente con su familia; aprovechando el descanso escolar y las vacaciones de su mujer, quien es una maestra dedicada a la docencia por más de veinte años.

Cuenta Juan que a esa hora, se aparecieron dos sujetos que llegaron en una moto con una actitud muy nerviosa y sospechosa. A pesar que tiene enrejado todo el frente del negocio y nadie puede entrar a agredirlo, tomó su armamento y lo tenía tan cerca que los dedos jugaban con el gatillo.

Uno de los tipos se acercó mientras el otro se quedó en la moto con el motor encendido y no había terminado de llegar cuando le gritó: “…esto es un atraco”, apuntándolo con una escopeta como si fuera el hombre del rifle, en una serie de vaqueros donde los muertos caen de los árboles como fruta madura a punta de balazos.

Juan dice que no tuvo tiempo de pensar o decidir qué hacer, entonces estiró el brazo y dejó salir como cinco balazos que impactaron en el ladrón y lo dejaron como un colador en medio de su asombro. El hombre se desplomó lentamente mientras miraba a su compañero de fechorías, quien aceleró su caballo de hierro dejando un humo denso detrás y un ruido que se iba persiguiéndolo como un espanto.


Juan salió inmediatamente, retiró la escopeta del hombre y pudo ver la mirada extraviada en su rostro pálido y quizás soltando los últimos fluidos de aire.  Entró al negocio después de percatarse de la soledad de las calles donde ni siquiera los vecinos asomaron la cabeza por la ventana e inició una serie de llamadas al número de emergencia policial. Le contaba al operador lo sucedido y este le respondió que no tenían funcionarios ni unidades disponibles para apoyarlo y presentarse en la zona, mientras el ladrón se ponía tieso como un bloque de hielo. Llamó a su mujer a las dos horas para informarle lo sucedido a la vez de decirle que la policía no había llegado. Volvió a llamar a emergencias y el operador le recomendó que redactara lo sucedido en una declaración para el registro y que por favor llevara al difunto a la morgue, porque no tenían furgonetas disponibles. Cerca de las once de la noche se aparecieron dos motorizados con una bandera blanca y se llevaron el cadáver del delincuente caído en funciones, entonces, Juan hizo un cartel como a la media noche que decía “De vacaciones hasta el 15 de septiembre”, cerró el negocio y se fue a su casa.

Un caimán enorme, en La Pastora



Un caimán enorme, en La Pastora

Ese día parecía ser normal como cualquier otro en la ciudad de Caracas. Era domingo y por lo general, uno siempre tiene una rutina. Pero, casualmente al levantarme, me doy cuenta que había agua en casa, después de cerca de 21 días sin el preciado líquido.

       Entonces, decidí no salir para dedicarme a lavar la ropa, pues uno no sabe cuánto tiempo duraría la próxima carencia de agua; además de limpiar la casa, fregar todos los peroles y otras menudencias. Lo cierto, es que mentalmente, me preparé para dedicarme intensamente en mis labores domésticas, sin embargo, antes compré el periódico de los domingos, que es uno de mis placeres de toda la vida; también compré varias empanadas, frutas, conseguí pan sin hacer mucha cola en la panadería de la esquina de Guanábano, jugos y entonces retorné a casa como un relámpago para dedicarme a las labores domésticas.

Ya tenía la ropa seleccionada por colores y entonces comienzo a llenar la lavadora y noto inmediatamente un olor extraño en el agua, realmente repugnante, por ello, tomé un vaso y capturé una muestra en el lavamanos, observando a simple vista que el agua presentaba un color extraño verdi-marrón-amarillento  muy feo. “¡Carrizo-exclamé-, con esa agua no podré lavar la ropa blanca , porque los interiores se me van a poner marrones como los del Dr. ese ,arqueólogo, que aparece en las películas metido en pirámides y peleando contra cosas extrañas” Total que dejo que el agua corra , pensando que por el tiempo transcurrido sin liquido en las tuberías era la causa del fenómeno, seguramente había mucho barro y debía esperar un rato para que se limpiara. Pero no fue así. Comenzaron a salir sapos, culebras y muchos gusanitos de esos que viven en agua estancada. De repente, me hubiese quedado tranquilo, pero por la bañera salió un caimán como de dos metros que se sentía como muchacho en piscina, aunque muy agresivo y amenazando con causar una desgracia. Saqué toda mi valentía como si uno fuera el australiano ese que pelea con caimanes y me fajé todo el día con el bendito caimán hasta que lo molí a palo limpio. Como podrán imaginar no pude hacer mis cosas en casa, porque el agua salía en muy mal estado y por otra parte, no tenía fuerzas para pelear con otro posible caimán o una anaconda come gente, que me saliera por el fregador o la ducha…


Mientras observaba al caimán frio y tieso, me puse a pensar que la gente de Hidrocapital debería ponerse a tratar las aguas blancas, antes de mandarla a los hogares…me parece que evitaría una desgracia.

Fortunato, El mejor vendedor del mundo




Fortunato, El mejor vendedor del mundo

Cuando vi. mi carro el lunes por la mañana, casi me dio un infarto, porque le quitaron los cuatro cauchos, violaron la maleta y se llevaron el caucho de repuesto, el gato,  mi caja de herramientas, el cable auxiliar, la llave  cruz y una batería de repuesto que tenía allí, por si acaso.

Además, los cacos inescrupulosos abrieron el capó y dejaron tan solo el motor. También se llevaron los faros delanteros y las micas traseras, destrozaron el tablero y no se por qué no se llevaron los vidrios  y a cambio me dejaron 8 bloques sobre los cuales descansaba lo que había quedado de carro. Sinceramente, no tenía ganas de lamentarme, porque estaba viendo un esqueleto de carro como si fuese el despojo de un perro muerto.

Pensé que esos cacos son unos sádicos, porque mejor se lo hubiesen llevado y uno no tendría que ver lo que dejaron.

Un tipo que ha sido mecánico toda la vida me ofreció plata por el motor y la caja, entonces le dije que si, e hice la venta. Otro tipo que es compadre del mecánico, me dijo que me compraba los vidrios, le dije que si y desplumó el carro. Luego pasó un chatarrero y le vendí el chasis, Entonces, llamé a mi amigo Fortunato, quien es vendedor de carros de toda la vida en La Florida y le dije, que por favor me ayudara a conseguir un buen carrito para mi uso y poder reemplazar mi querido carrito japonés.

“-¿Qué estas buscando, amigo?”-me preguntó-. Yo le dije que buscaba un buen carrito, sin lujo, pero en buenas condiciones y que no sea grande; también le dije que tenía la plata en efectivo y que de conseguirlo cerrábamos negocio a brinco rabioso. Entonces, Fortunato –que se dice que es el mejor vendedor del mundo, con múltiples diplomados, y cursos en ventas-, me dijo que me visitaría y me ofrecería algo bueno. De esa manera, se presentó en mi casa a las dos horas y me dijo que me tenía algo bueno.

“Te tengo un tractor, pequeño, de bajo mantenimiento y te puede servir para desplazarte en tu municipio”-me dijo-.
 ¿Un tractor?-le pregunté- “Si mi hermano, con los huecos que hay en este municipio y cerca de tu casa en La Pastora, lo mejor que te puedo ofrecer, es un tractor”. Yo lo estoy pensando, no en balde, es el mejor vendedor del mundo.

viernes, 8 de julio de 2016

Dialogar con Maduro, es muy difícil

Dialogar con Maduro, es muy difícil


Ustedes saben que Maduro se quiere ganar el premio Nóbel de la paz y entonces entiende seguramente que tal proceso es una papa pelada; que con pegar cuatro gritos en cadena nacional llamando a la paz y pidiendo que la oposición se siente a conversar resuelve el conflicto. Muy lejos de eso. Resulta, que por un lado hace el llamado desesperado cuando lo OEA  cuestiona su régimen y le pone la lupa analítica a la  situación venezolana y por otra parte, evade medirse en un referéndum colocando todos los obstáculos posibles e imposibles y además insulta, arremete, amenaza y promueve el cierre de la AN, en medio de un palabreo de agresiones y alusiones sarcásticas, groseras, contra el Presidente de la AN, creando puentes rotos y dificultades de comunicación. Es decir, que en vez de bajarle dos puntos a su volumen de insultos, los incrementa como para que no haya dialogo alguno.

No es fácil para ninguno de los dos bandos políticos.: Tal vez el gobierno vive su peor momento expresado en una feroz inflación que parece no ser atendida con un 2% diario en su indicador y con una proyección de aumento al 2,5% diario. Una cosa francamente insostenible que ocasiona infartos, mal vivir, envejecimiento, angustia en una población que no tiene acceso a la salud ni a los medicamentos, así la señora Canciller diga, se imagine que Venezuela puede sostener tres veces su población, alimentarla y todo lo pertinente. Y sin embargo, parece que Maduro vive en otro mundo; parece que no salen a hacer mercado, parece que no necesitan medicamentos y no van a una farmacia famélica de esas que no tienen nada; ni acuden a un hospital a tratarse cualquier enfermedad por la puerta de emergencia donde se pasa el trabajo parejo y la gente se muere de mengua antes de tiempo.

Por supuesto, que la oposición ha procurado buscarle salida al problema que se vive, entendiendo que el gobierno comunista ha sido un fracaso, que ha llevado al país a un deterioro general en un verdadero desastre nacional, expresado en gente que se nos va del país porque no ve futuro; expresado en escasez de productos, insumos, etc.; expresado en un mal tratamiento del agua potable, en la carencia de empleo y en el convertimiento de un país prometedor en menos que una república bananera de comienzos del siglo XX, es un cuadro negro donde la corrupción manda, entonces la oposición busca el referéndum para cambiar de gobierno y sistema, pero se encuentra-como todos saben-, con la pared de la conchupancia, con el Poder que maneja el TSJ; que maneja el CNE, que maneja la Fiscalía y hasta la defensoría del Pueblo en un verdadero mondongo que tranca la salida posible que permita superar el desmadre.

No es fácil para el pueblo que en muchos sitios la desesperación por el hambre ha llevado a saqueos, trancas de vías, asaltos de camiones y quien sabe que otra acción que se me pueda escapar en este momento, pero es evidente que la desnutrición ha entrado en los hogares más pobres, que no se consigue comida; que no se consigue arroz, ni pasta, ni harina, ni buenos precios en lo que se consigue como si se estuviera viviendo el fin del mundo, con un sueldito que no alcanza para cubrir las necesidades de la familia. No quiero pensar en este momento cómo será el mes de diciembre, pero es evidente que las tradiciones no serán cumplidas, porque todo indica que los precios serán más altos con una inflación del 700% anual y una escasez de pronóstico reservado.

Ahora como guinda a la difícil situación, el gasolinero de Diosdado Cabello promueve un corte de cabezas a todo funcionario que no esté con la revolución y que haya firmado para revocar al camarada Maduro. Una verdadera cacería de brujas que ha arrojado varios despidos colectivos en varios entes, especialmente en Corpoelec donde su Ministro-Presidente ha dado la orden de botar a unos 40 venezolanos. Igualmente, el Gobernador del Zulia, -otro militar de armas tomar-, ha dado la orden de quitarle la beca a un numeroso grupo de estudiantes que disfrutaban de ese beneficio, porque firmaron contra Maduro y así queridos amigos otras muestras muy simpáticas de manejo revolucionario del conflicto que se vive en Venezuela donde nos quieren meter un socialismo por el ano y sin vaselina, como le hacen a los muchachos con la punta de un fusil para torturarlos cuando caen presos por protestar o quejarse , sin protección de la Constitución Yo-al igual que el 80% de la población soy partidario que Maduro renuncie este año-, la torta que ha puesto merece una acción de emergencia.

Ahora, a la hora de dialogar…la agenda es muy complicada, pues no es fácil sentarse con un dictador y solicitarle la libertad de los presos políticos y un cambio en la política económica, cuando la mentalidad comunista se lo impide

El guardia

El guardia

Ese sábado cambié de ruta para recoger a mi catcher estrella del equipo de softbol. Entonces, en vez de tomar la autopista vía a Santa Fe, me dirigí al sur , tomé la Av. Fuerzas Armadas, paso frente al “helicoide” donde funciona el terrorífico SEBIN que se la pasa pinchando teléfonos, sacando fotos para los programas del canal ocho a modo de sapos cooperantes, allanando residencias, custodiando presos políticos y atentos a cualquier orden del gobierno para amedrentar a cualquier periodista, político , estudiante, o cualquier cristiano que hable; se queje o le caiga gordo a la revolución -eso pensaba, cuando subo por el puente que une con la Av. Las Acacias y me conseguí con una alcabala de la Guardia Nacional, quienes me levantaron la mano en señal de “Alto”, asomaron su mirada por la ventana y me dijeron “párese a la derecha”. Lo primero que pensé fue que era una cuestión de azar y que me había ganado mi numerito, y esperaba salir rápido de eso porque el tiempo es oro, me estaban esperando dos cuadras más abajo y tenía que llegar de primero al terreno de juego.

Efectivamente, me estaciono y entonces llega un guardia quien me pide que baje del vehículo y procede a revisarme como si hubiese robado un banco-cosa que me molestó muchísimo y más aún uniformado deportivamente-. El guardia procede a pedirme mis documentos e inmediatamente revisa internamente el vehiculo y mete mano dentro de mi bolso personal como si estuviese espiando la cartera de su mujer, luego revisa mi maleta, ve los implementos deportivos y entonces me pregunta: -¿Hacia dónde se dirige, ciudadano? “Yo le dije que ese no era su problema, a menos que hubiesen decretado alguna restricción de tránsito o un toque de queda, entonces le pregunté si la libertad de tránsito estaba restringida. Me dijo que no, pero que no llevaba puesto mi cinturón de seguridad.

-Caramba, es verdad -le dije- , fue un descuido, pero no voy a exceso de velocidad y a dos cuadras tengo que recoger a un pelotero.
-Muy bien, pero la ley es la ley.
- “Cierto”, le respondí.
Inmediatamente, el hombre me dijo que no me iba colocar una multa, porque ellos no ponen multas, pero debía darme una charla de media hora por no usar el cinturón de seguridad. Entonces, yo me dije, “caramba, voy a llegar tarde al juego e inmediatamente le paso un mensaje al pelotero indicándole que estaba a dos cuadras detenido en la alcabala.
En ese momento, el guardia me hace una clásica pregunta que no esperaba recibir de un militar : – ¿Cómo vamos a solucionar esto? Me preguntó.

-Trate de ser breve en su charla, le dije.
Entonces, el guardia me dijo que le diera algo para los refrescos, que ellos pasan mucho trabajo en la calle.
Yo le manifesté que yo no le doy plata a ningún funcionario y menos a un militar, que eso es deshonroso para ese uniforme, así que procediera a darme mi charla. Pero el hombre me dijo que me iba a tardar porque tenía que pasar a mi turno de espera.
Mientras veía el reloj, saco mi cartera y extraigo trescientos bolívares y se los doy de mala gana al tipo, quien se queja diciendo que es muy poco, que no alcanza ni para un refresco y yo le dije que eso no es mi problema…que si lo toma o lo deja, y el guardia lo tomó. De esa manera, me metí en mi vehiculo, arreglé mi violado bolso, fui a recoger al pelotero y tomé la vía a Santa Fe, pero con el cinturón de seguridad puesto, no vaya a ser que me consiguiera con otra alcabala.



miércoles, 29 de junio de 2016

Dos activistas presos, por lavar dinero

Dos activistas presos, por lavar dinero
Luís Alfredo Rapozo

Ese domingo iba para mi casa después de visitar a mi prima Isabel en Valle Abajo, muy cerca donde viven las hermanas de Maduro y cuyos exteriores son custodiados por cuatro militares metidos en una casa ambulante, con oficina y ventana que mira al apartamento de las mencionadas como si fueran perros entrenados para custodiar a su amo mientras duerme.

Yo estuve pensando que esta manera de cuidar a una personalidad es extraña, como escapada en el tiempo, con tanta tecnología y tanta facilidad que aporta el modernismo militar. La verdad, me sentí transportado a los años de la guerra fría cuando Nikita Khrshchev vivía en su nube de espionaje contra los norteamericanos y viceversa.

Cuando voy por la Av. Las Acacias dos camionetas del SEBIN rotuladas con la palabra COMANDOS se me atraviesan y estacionan delante mío impidiendome seguir circulando, en plena avenida y dos funcionarios vestidos con el uniforme camuflajeado negro, con pasamontañas, lentes, armas largas, guantes, botas largas se bajan de la misma como si fueran dos personajes de una película de “Misión Imposible” con todo y música. Yo pensé que me iban a joder a considerar las cosas que se están viendo y las ollas que se montan y hasta me imaginé al ministro del interior frente a las cámaras del canal ocho declarando con su voz de comiquita e imagen de los años sesenta que habían capturado a un peligroso paramilitar intentando volar por los cielos cualquier cosa en una acción terrorista y que sus huesos, los míos, fueron a parar a la penitenciaría de San Juan de los Morros como le sucedió inesperadamente a Pancho Márquez Lara y a Gabriel San Miguel, ustedes saben-quienes fueron ruleteados por medio país y acusados de no se qué cosa, cuando estaban representando a la MUD en la revalidación de las firmas para el revocatorio en los llanos centrales-, porque me había quedado exactamente detrás de su vehiculo, pero los dos funcionarios me pasaron por un lado con la rapidez de un comando israelí y se metieron en una panadería, seguramente a comprar cigarrillos y pan dulce para salir inmediatamente, montarse nuevamente en su camioneta de combate y picar cauchos rumbo a su comando general en el helicoide con la bulla y el aguaje como si vinieran de una misión súper peligrosa , entonces, se comieron la luz y casi bombean a un viejito que iba conduciendo su vieja camioneta Apache de los años cincuenta.

Todo esto lo pone a pensar a uno, mientras me dirigía a mi casa transitando por una Caracas tranquila, recién salida del revocatorio y con mucha gente en carretera disfrutando de su puente, pues no hubo actividad el viernes 24 de Junio, día de San Juan y de la batalla de Carabobo; Les decía que me puse a pensar que la gente del gobierno se cree el cuento de la guerra económica; se cree el cuento de una feroz arremetida del imperialismo yanqui moviendo sus hilos de la CIA en componendas y tapujos; que se la pasan conspirando para tumbar a Maduro y acabar con un gobierno bananero como lo hicieron con el coronel Kadaffi, sepultando más de 40 años de revolución verde, en Libia. Entonces, me fui por la Av. Fuerzas Armadas buscando el norte de la ciudad muy pendiente de no encontrarme a Mr Napoleón Solo y al sin par Illya Kuryakin en el camino y meterme en un gran lío inexplicable para quedar tras las rejas como un preso político más de esta revolución de canal ocho.

Yo creo que cuando uno sale de su casa, debe rezar mucho, persignarse como debe ser, encomendarse a todos los santos y pedir no caer en manos de trogloditas, sapos, monta ollas, y cualquier bicho rastrero que obedece órdenes de cualquier agente revolucionario que se pasa horas caletreándose el discurso de Maduro.

sábado, 18 de junio de 2016

Luís Alfredo Rapozo
@luisrapozo
Telefonos 0412 7217048 y 0212 8621058


Nació en Caracas, D,F el. 19 de Agosto de 1960


Estudió Sociología en la Universidad Central de Venezuela
Sus artículos periodísticos han sido publicados en diferentes medios, muy especialmente en el diario El Tiempo, de Puerto La Cruz, donde fue articulista por diez años, siendo miembro del grupo Nuevas Plumas y del grupo Otras Voces con una columna semanal. También sus artículos han sido publicados en diversos medios digitales como REPORTERO24 donde colabora semanalmente durante cuatro años ininterrumpidos, semana a semana. Igualmente, ha publicado en El Republicano Liberal, El Llanero Digital, ¿Qué pasa en Venezuela? Y en otros medios en forma ocasional. Entre los libros que ha publicado se encuentran “Echando Cuentos”, “Entre cuento y cuento”, Negro Primero “El día decisivo”, “




Dos años de crónicas” y “Sacalapatalajá” otro libro de crónicas políticas que comprende más de un año de crónicas semanales desde febrero 2015 a Junio 2016. Fue conductor de un programa radial en Anzoátegui “Noticias comentadas” que informaba sobre las noticias más importantes del día a nivel regional y nacional , durante los años 2006 y 2007, en Radio Patria 92.7 FM en Anzoátegui. Finalmente, Rapozo, colabora con Ultimas Noticias en la sección “Echa Tu Cuento”, con quienes hizo un diplomado en la UCAB sobre periodismo ciudadano y el manejo de redes sociales bajo la plataforma 2.0

El comunismo es una compota intragable


El comunismo es una compota intragable
Luis Alfredo Rapozo

Un sistema de gobierno que procura controlar la vida de la gente al extremo que un ciudadano se ve impedido de comprar lo que quiera es un fracaso. Lo digo, porque el asunto no solo es económico. Llega un momento que quieren controlar lo que la familia puede ver hasta por televisión-¿Quién dijo que yo, por ejemplo, disfruto ver a Maduro todos los días repitiendo sus comentarios bobos  en cadena nacional como si le diera a uno cucharadas de tártago a juro?-Naturalmente, eso da a pensar muchas cosas en ese sentido sobre el estado en que se encuentra la televisión nacional, que sin lugar a dudas a decaído mucho. Bueno, lo cierto, es que las libertades han sido vapuleadas, inclusive, la libertad de crear. Escribir una obra de teatro donde se critique al gobierno se encuentra con muchos obstáculos y luego, hasta sus actores son puestos en una lista negra pesada y grasosa.

¿Cuántos inconvenientes tiene la gente a la hora de sacar adelante un negocio, fomentar el empleo, poner a funcionar una línea de producción, así sea un negocio de empanadas? Es increíble, pero parece una obra titánica. Entonces, se ve en la práctica que sino hay inconvenientes, te lo inventan y todo parece una tragedia, cuando lo ideal es que cualquier cristiano emprenda su proyecto con altas posibilidades de logro y producción en beneficio de la familia; de su sector, de su comunidad y de la economía. ¿Es sencillo de entender, verdad? Entonces, explota la información y descubrimos que la pobreza sube al 48% como para arrancarse los pelos y el gobierno continúa usando a VTV para insultar a la oposición en una campaña sin fin y a evitar el entendimiento nacional, así digan que quieren dialogo y paz, mucha paz.

Por otra parte, el gobierno no corrige sus acciones  ¿Cuándo se ha visto al gobierno verificando su dirección, sentido y objetivo en cualquier cosa?-se pregunta uno, mientras trata de observar un gavilán que se las ingenia para asaltar un nido y no morirse de hambre. Entonces, cuando le caen los problemas encima-al gobierno-, por sus acciones, usted puede ver al  opinador de oficio frente a las cámaras de TV y los medios gritando como mujeres pidiendo agua y comida en un barrio y diciendo que la culpa es del imperio, de los oligarcas, del sol que calienta mucho, etc., etc., y entonces no se consigue cauchos, los precios siguen subiendo en espiral como si el infinito fuera su meta,   y la pobreza invade todo. Les digo, que muchos de mis amigos se están quedando en el hueso porque la dieta obligada que vive se les ve en el rostro, en el cuerpo y hasta en la manera de andar.

Necesitamos a un gobierno que no obstruya la participación ciudadana para que el país avance, ¿Usted cree que un inversionista sea nacional o extranjero…va a traer su capital, su dinero a Venezuela en este cuadro de desmadre que vivimos? Con esta incertidumbre, con esta desconfianza y este “tira y encoge” irresponsable ningún sujeto con cuatro dedos de frente trae un centavo, a menos que se meta en una rueda especulativa, tramposa, oportunista, informal para sacar algún rendimiento ocasional, pero como trae se lleva, afectando la pobreza y haciendo que se incremente ¿O, no?

Sin embargo, la gente quiere trabajo, por supuesto. Nunca en la historia habíamos visto tanta juventud buscando oportunidades, pero fuera de nuestras fronteras, porque aquí no hay vida. Este asunto, ya está suficientemente verificado sobre la cantidad de jóvenes profesionales que se nos han ido a dónde sea para  encontrar futuro y los pánfilos comunistas no entienden ese desangre histórico. Da pena ajena la vaina. Aquí es donde yo digo que el comunismo es una compota de pupo. Y que debemos seguir luchando para sacarnos de encima a un  retrogrado Diosdado Cabello y a un incapaz como Maduro, tronco de problema que tenemos, pienso: Total que ante la cantidad de conflictos que tenemos, siento que el gobierno opera como en cámara lenta, sin poder dar respuesta a la falta de empleo, a la carencia de medicinas, a la escasez de alimentos, etc., cayendo en la opción de culpar al primer pendejo que se le atraviese.

Naturalmente, los mensajes  que se ven por la radio de gente pidiendo apoyo para conseguir medicinas se incrementan porque la salud no tiene espera…y el gobierno no se apura en nada, es increíble. Yo estuve pensando, que si esto sigue así, veremos peticiones de cualquier cosa por la radio. Digo…fulanito Rapozo solicita a cualquier cristiano que pueda conseguirle zapatos usados, botones, alpargatas remendadas, un radiecito viejo o quien sabe, hasta interiores usados. Porque cada día nos sentimos mas desprotegidos, mas vulnerables en este sistema de mierda.
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domingo, 12 de junio de 2016

Presos, palos y golpes con sabor cucuteño

Presos, palos y golpes con sabor cucuteño
Luís Alfredo Rapozo


Ya el gobierno se ve al final del camino , puede pensar cualquier cristiano cuando observa a Maduro histérico pegando gritos en un templete; inventando escenarios de guerra civil, promoviendo la violencia con sus tarifados, usando a la guardia nacional de huele peo y colocando al CNE como promotor de obstáculos en el proceso para ejecutar el revocatorio. Yo entiendo, que la viveza criolla obliga a defenderse como dicen ellos- y que no la pondrán fácil, pero debe haber un mínimo de dignidad; algo de honorabilidad y transparencia democrática para vivir en medio de unas reglas de juego que pauta la misma Constitución Nacional.

En ese sentido, uno entiende que el gobierno de Maduro ha perdido apoyo popular, para que el  hombre de Cúcuta se comporte con semejante culillo al ver de cerca el hacha que le va a cortar la cabeza. Es evidente, que en los sectores populares, mucha gente se ha quitado la franelita roja al sentir el mal gobierno en el estómago; y entonces no le salva  la vida al cucuteño con el pretexto que el precio del petróleo se cayó. Pero uno se pregunta Cómo es posible que un país que recibió tanto dinero, solo tenga de vaina 12 mil millones de dólares pírricos en sus cuentas y no se pueda garantizar la salud y la alimentación de su pueblo después de 17 años de gobierno. La pinga-como decía Bolívar-, a estos pajuatos hay que expulsarlos como a una gata ladrona del Poder, urgentemente. No pueden seguir allí, mostrándonos esa cara de irresponsables: Deben pagar con la guillotina.


Tal vez, en otro momento histórico, y con otras condiciones-piensa uno, como tratando de dar una clase-, este gobierno hace tiempo que se hubiese caído por “maloso”, pero ha tenido apoyo de un sector militar, que se ha embadurnado las manos de dólares y que ha utilizado la política barata sustentada en sus supuestas hazañas revolucionarias y patrioteras para sostener al cucuteño guindando en hilos de telaraña. Sin embargo, me parece que el desgaste que tienen las FANB hace que el cuarto se llene de agua.


Yo particularmente, percibo que este gobierno mediocre, no está gobernando. Ni que pongan a funcionar 500 motores  con la ilusión de superar el momento como si fueran un Mandrake: no se observa avance. De ninguna manera se observa progreso y no hay sensación de que estén saliendo del hueco. No señor. Hace poco, Aristóbulo decía que en unos tres años se verían los resultados de sus motores y entonces, casi me fui en vómito porque no podía soportar semejante planteamiento, sin sustentación científica alguna. Este negrito vicepresidente, me quiere engañar como a un niño-pensé-. No vale, este gobierno no va a poder salir del infierno que nos tiene metido y por eso se ven explosiones sociales, desesperanza, saqueos y el desastre cotidiano que impide  comer y vivir tranquilo. Creo que estamos viviendo horas para ir a buscar a Maduro a Miraflores y sacarlo a sombrerazo limpio.

Entonces, usted apreciado lector, puede ver al loco de carretera de Diosdado ofreciendo cárcel a cualquier cristiano en su programa de esbirros y chismes; por eso el gobierno del cucuteño afila la represión, llena las cárceles de estudiantes y cualquier sujeto que caiga en desgracia con ollas montadas y con cualquier pretexto, usando la policía nacional y la guardia nacional que se convierten en puta de pueblo. Nosotros no somos la Isla de Cuba, dónde Fidel aplicó la receta del fusilamiento y la represión más cruda. No, mi hermano, Así Maduro se aísle, rompa relaciones con el mundo, nosotros no nos dejaremos someter más, ni nos quedaremos tranquilos, aceptando esa bota de esbirro y un sujeto que no está capacitado para administrar un país. Es evidente, que la opinión pública está caliente, activa y exige cambio. No tengo la menor duda. La comunidad internacional esta atenta de lo que pasa en Venezuela., donde la democracia se fue de rumba. Ya es evidente que el gobierno quiere impedir el revocatorio, pero qué va a hacer para mantenerse-me pregunto-. Pienso que debemos estar atentos cada hora sobre todo lo que pasa en nuestro país, porque estamos montados en un polvorín






viernes, 29 de enero de 2016

Xilopin

Xilopin era mi nombre,
 Flor del campo
 me bautizaron.

Mi familia estaba regada por toda esa sabana y vivíamos en las riberas de los Ríos Apure, Capanaparo, Arauca y hasta el Orinoco. Me recuerdo siempre montada en una curiara para visitar y ver de vez en cuando a los abuelos, tíos y primos cuando nos reuníamos para hacer una celebración, un funeral o cualquier acto común familiar que se presentara. El calor estaba presente todo el tiempo y estábamos acostumbrados a convivir en medio de una naturaleza cambiante. Cuando había sequía los pastizales se secaban y luego ardían espontáneamente; y cuando llovía, el agua era inclemente, al punto que se formaban grandes lagunas que median más de tres brazadas de hondo. Me junté a vivir con mi hombre cuando tenía unos quince años y le parí cinco criaturas.
-Sí, a veces nos mudábamos dos o tres veces al año, huyendo de las inundaciones, entonces, teníamos nuestros ranchos de un lugar para el otro, hasta que conseguíamos una lomita donde el agua no llegara.

La paz era absoluta. Una tranquilidad intensa, incomparable, que invitaba permanentemente a pensar, echada en un chinchorro. Aunque les digo, que el trabajo era duro desde muy temprano para cuidar a la familia, cocinar y atender los muchachos. Yo era muy buena haciendo cesterías y atendiendo a mi familia.

El pescado era nuestra principal alimentación, por eso vivíamos cerca de los ríos de donde obteníamos el cachamo, el bocachimo, el bagre rayado y hasta el peligroso caribe. También cazábamos el conejo,  la lapa, el venado, y hasta el mono.

Yo soy una india Guahibo y estábamos regados por todo el sur, éramos el grupo más grande y vivíamos como dije en las riberas de los ríos Capanaparo, Cinaruco y Meta, pero también habían otros grupos con quienes teníamos buena vecindad como eran los Cuivas, los Puménes y los Capuruchanas.

Fue sobre 1770 del calendario de los blancos, cuando nos dijeron que habían fundado un pueblo y un Fraile montado en su burro nos visitó para convertirnos al cristianismo. Nosotros no entendíamos nada. Entonces, nos acercamos a la villa para intercambiar productos con los pocos blancos que había allí. Le llevábamos carnes, frutas, pescados y ellos nos surtían de utensilios, alpargatas, cuchillos y telas.

Los blancos se fueron apoderando de nuestras tierras y muchos de los nuestros cayeron asesinados como si fueran animales salvajes, cazados como venados.

Una tarde llegamos a San Juan de Payara que fue fundada en 1768 por los padres capuchinos, levantamos nuestro rancho al lado de unas diez famillas que vivían allí. Entonces, comenzamos a trabajar con el blanco Don Vicente Alfonzo, un canario de mucha plata, que trajo ganado y nos enseñó a hacer queso y a cultivar cacao  en esas tierras y allí fue la primera vez que vimos a hombres negros. Hombres y mujeres tratados como esclavos. Si, eran esclavos. Nosotros en cambio, éramos “libres” y podíamos desplazarnos a dónde quisiéramos, pero ya nuestras tierras se habían perdido a sangre y fuego. Entonces, nos convertimos en servidumbre.
En el año 1770 me bautizaron y me dijeron que mi nombre sería “Flor del Campo”, que es  lo que significa Xilopin. Aunque mi familia me llamaba siempre Xilopin.
Así entré a trabajar con el señor  Alfonzo, quien era el encargado de todo ese hato, donde yo cocinaba, atendía a los enfermos, ayudaba en cualquier cosa dentro de la casa. Hice uso de mi conocimiento curando heridas de todo tipo, de picaduras de serpientes, de traumatismos, gracias al uso de hierbas y menjurjes cuyo conocimiento se obtiene por herencia y la experiencia de muchas vidas… Fui partera de todos esos alrededores por mucho tiempo. Yo vi nacer mucho negrito. Así fue como vi nacer a Pedro José Eusebio en 1790, al negro Mindola, a Juan Rafael…. Yo fui partera en el nacimiento de todos esos negritos. Cuando nació Pedro Camejo, recuerdo que pensé:

“…que traiga su arepa y su tambor
 debajo del brazo,
 para que aguante tanto maltrato”
Más tarde me pregunté:
¿Quién me dice, que yo no puedo transmitir a un negro mis conocimientos de curandera? Si el negro quiere aprender los secretos de la vida, lo hace, porque ellos no son animales. Si señor. Y les digo, que esos negritos eran muy resabiados y aprendían el arte de curandero como beber agua, parece que lo llevaban en la sangre… ¿Y por qué me pregunté eso? Bueno muy sencillo, es que el negrito Pedro Camejo tenía ojitos de brujo…

*Nota : el historiador apureño Argenis Méndez Echenique, quien desde hace años escudriña en la vida de este valiente soldado (Pedro Camejo) , de nuestra gesta independendista,  considera a Camejo como “...el representante más genuino y destacado de la presencia afrovenezolana en nuestra tierra llanera”

*Nota : La documentación cierta que se tiene está en el ARCHIVO General de la Nación, sección Héroes de la Independencia Hispanoamericana donde se establece que era vecino de San Juan de Payara cuando se unió al ejército Libertador. Leerás también que era del Alto Llano, y éste no es nunca ese pueblo del Llano. Es decir, que Pedro Camejo nació en las inmediaciones del Ato llano apureño y nunca en el pueblo de Payara.



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Mindola, el negrito

En el hato “Las Tapias” vivíamos unos cuantos negros. Era un hato inmenso cuyas extensiones se perdían de vista. A veces pastoreamos el ganado, que andaba libre entre los pastizales infinitos. Recuerdo que salíamos a recoger el ganado y pasábamos días dormitando en la llanura arreándolos y aglomerándolos para marcarlos y reconocer las nuevas crías.
Nacimos allí los más jóvenes porque ese hato tenía como 20 años de fundado. El amo Vicente Alfonzo era descendiente de los Rodríguez Camejo, era un canario dueño de todas esas tierras que las surcaban los grandes ríos por el sur, por el norte, por el este y por el oeste. Él fue quien nos dio su apellido materno, o sea el apellido Camejo con el cual nos bautizaron, cosa que era de común proceder en esos tiempos.
Gracias a Dios no faltaba agua, pero a ninguno nos gustaba bañarnos  como Dios manda.

San Juan de Payara era el pueblo que conocíamos y más nada. Durante 20 años estuvimos confinados en el hato, en labores domésticas y de campo.
Nosotros aprendimos a vivir entre la naturaleza, a aguantar el sol inclemente en la sequía y a sobrellevar las intensas lluvias que anegaban todo, formando lagunas que duraban meses. Eso si les digo, no nos moríamos de hambre, porque a pesar que éramos esclavos no nos faltaba la carne, la leche y el queso. También salíamos a cazar cualquier animalito y entonces en nuestra olla preparábamos un venado, un chigüiro, un conejo.

El trabajo era duro. Prácticamente teníamos el machete pegado de la mano. Un día se desmalezaba y al otro día salía nuevamente el monte. Desde niños jugábamos entre las vacas, montamos a caballo y nos defendíamos contra las serpientes hasta con las manos.
Descuartizar una res, galopar por la llanura eran gestiones que aprendimos como el que va a la escuela. El llano fue nuestra educación, aunque no aprendimos a leer ni a escribir. Éramos animales de trabajo sin un peso en el bolsillo.
El joropo sonaba en la casa del amo cuando había alguna celebración, pero el cuatro se quedó guindado en algún palo para alegrar un domingo con un trago de aguardiente. Nosotros nos reuníamos en fin de año con algunos negros de otros hatos y bailábamos nuestros tambores en la fiesta de San Juan, cuando nos daban un permiso bajo amenaza de buscarnos para matarnos, si no regresábamos. Así era la cosa.
De todos nosotros, Pedrito era el más dicharachero. Era como el hermano mayor de todos y nos cuidaba de cualquier peligro en la faena diaria. Yo diría que el negro Pedro, era un líder nato. Era el centro de las conversas y animaba hasta un velorio. Pero, también era el más castigado por lo contestón y rebelde. Ni camisas, ni zapatos tuvimos en ese tiempo.
Éramos descamisados y pata en el suelo.


* NOTA : Otro aspecto en torno al Negro Primero sobre el que existen dudas es el referente a sus rasgos negroides, de labios gruesos, nariz achatada y pelo recio, como es presentado comúnmente en retratos y bustos.
El historiador Argenis Mendez Echenique cita a autores como Rafael Bolívar Coronado (el autor del Alma llanera), quien en su libro El llanero, escrito con seudónimo, deduce el origen mestizo de Pedro Camejo. Otros autores comparten la tesis de que el Negro Primero no era un exponente racial puro.

**NOTA :  Otro autor, Palma Labastida, también duda de la negritud pura del lancero: “A pesar de  llamársele  comúnmente ‘Negro Primero’, no creo que era un exponente racial puro como en otras naciones. En Venezuela y principalmente en Apure, de donde era oriundo, fue muy acentuada durante la Colonia el cruce del negro esclavizado con la raza indígena, predominante en número en esas llanuras, como también con los blancos que allí moraban, lo cual se ha perpetuado hasta nuestros días. Pedro Camejo fue un producto híbrido, y la sangre indígena que también corría por sus venas, lo vinculó a esta tierra donde nació y vivió, como una nueva savia que del propio suelo se nutría el árbol robusto del samán llanero...


NOTA: Negro Cimarrón, de Luis Rapozo

Corría desesperadamente, saltaba riachuelos sorpresivos que bajaban furtivos desde la montaña. Los arbustos se perdían a mis espadas, mientras ascendía en la tierra desconocida: entré en una especie de santuario, sin pagar tributo.

Deseaba terminar lo más pronto posible con el escape de la esclavitud y conseguirme en algún lugar con negros que habían huido de la opresión.  Abajo, a lo lejos, se escuchaban voces ocasionales y ladridos permanentes de bestias intransigentes.

Mis pies descalzos eran ingobernables, parecían independientes de mi corazón y de mi pensamiento. Me convertí en viento, soplando paso a paso; arrastrando la tierra negra, generosa, materna y afectuosa, que  recibía el peso de mi cuerpo.

Descansé brevemente entra platanales silvestres. Calmé el hambre olvidada por la caminata. Nunca había percibido la intensidad del canto de los insectos y las aves con esa sensación nueva de libertad: Volví de nuevo en mí y continué con la marcha. Tenía tres días sin dormir; y me balanceaba sobre mis piernas con el miedo constante de despertar capturado por los esclavistas.

Ya no me molestaban as heridas de los latigazos, pero el dolor, lo sentía en el alma. En un momento, parecía estar soñando y en realidad corría como sonámbulo.

Llegó un momento  en el cual no sentía mis piernas, ni mis manos: casi ni respiraba. Entonces, me pareció que fui tomado por dioses azules que me halaron por los hombros y me depositaron en lo alto de bosque.

Cuando abrí los ojos, ya era de día. Desperté rodeado de un círculo de negros cimarrones. Me puse a llorar sin poder controlar la humedad en mis ojos y no pude disfrutar de vuelo de una bandada de pericos y azulejos, que surcaron el cielo.


                                                          
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Don Vicente Alfonzo, el encargado.

Más de veinte años administrando el hato sin ninguna otra presencia de hombre blanco daba la impresión a cualquiera que yo era el propietario. Prácticamente mi vida se me iba viviendo en los llanos apureños sin salir de allí, salvo muy raras circunstancias. Por supuesto que yo cuidaba todo celosamente y con la mayor honradez. Nunca me robé nada y mis cuentas siempre estaban claras y en orden, cada vez que enviaba informes a los dueños de esas tierras, los otros descendientes de los Rodríguez Camejo, las respuestas eran de satisfacción por los mismos, mientras se observaba el crecimiento constante de los rebaños vacunos y caballar, además de los productos procesados que elaboramos y de las siembras controladas de yuca y otros vegetales.
Administrar ese inmenso territorio que cruzaba el río meta y se internaba en el Casanare era sentirse muy poderoso, como si uno fuera el gobernador de esos lugares, con decisión sobre las vidas de todo aquel cristiano , o  no bautizado que viviese en esos predios incluyendo indios de diferentes familias que vivían y transitaban por esas aguas y sabanas.
Ciertamente tenía a mi cargo un grupo de esclavos que eran propiedad de los Camejo y yo procuraba sacar el máximo provecho de ellos, tratando de controlar su flojera, su evasión, su tedio y sobre todo sus caracteres preñados de odio hacia el amo, que a veces sabían ocultar su resentimiento con una sumisión de mentira, cosa que unos buenos latigazos remediaban para poner las cosas en orden y recordarles quién es el amo.
Cuando se dio el grito de independencia nosotros nos enteramos de los detalles al cabo de varias semanas y la vida seguía igual para nosotros, quienes tomamos una actitud muy pasiva. En eso se nos fueron dos años hasta que el General Miranda capitula y todo vuelve al desorden, la persecución y la expectativa de qué iba a pasar en estas colonias.
Efectivamente, después de 1812 todo indicaba que iríamos a la guerra y así  fue. Hasta los brujos negros e indios vaticinaban un terrible conflicto por venir, cosa que yo no le daba importancia para tratar que la gente se me quedara tranquila, pero en 1813 ya no se podía ocultar el sol con un dedo. Entonces, terminé aceptando que en el centro de Venezuela la cosa estaba muy mal y que en cualquier momento la guerra llegaría a nuestras tierras. Efectivamente, así sucedió como si el destino estuviese escrito en los tabacos de los negros y se apareció el General canario José Antonio Yañez con 2500 hombres tras de él, pidiendo vituallas, ganado y caballos para apertrecharse en nombre del rey para marchar a la guerra.
 Yañez tenía tomado todo el Apure, al igual que Barinas y se disponía a subir hacia Acarigua para enfrentar a los mantuanos. También reclutaba hombres, pero nosotros no teníamos hombres españoles que ofrecerle; lo que teníamos eran indios, negros, mulatos, zambos, los cuales fueron aceptados y les ofreció plata, y todo lo que le quitaran a los mantuanos como si aquello fuera un saqueo de gigantescas proporciones.
Así se marcharon un día varios de mis  hombres tras el ejercito de Yañez  con tan solo sus pantalones, el pecho descubierto, con los pies descalzos, una lanza en una mano y un cuchillo largo en la otra. Entre ellos se fue el negro Pedro Camejo, a quien yo particularmente lo tenía vigilado por temor a que se me alzara y me hiciera un levantamiento. Esa noche dormí tranquilo.



                                                           4
José Antonio Yáñez, el caudillo
Yo emigré a Venezuela en 1805 en donde  me instalé como propietario de una tienda de mercería en Caracas. 
Tras la ocupación de Caracas por Domingo de Monteverde, la guerra me obligó a enrolarme como soldado en Barinas. Demostré capacidad y valor como jefe de montoneras. Como caudillo, mi poder se basaba en mi prestigio personal, reconociendo solo de manera formal la autoridad del Capitán General, pero no la de militares de carrera como José Ceballos. Siempre fui permisivo a que mis hombres saquearan y masacraran.
Había conseguido crear con quinientos hombres un batallón de infantería de milicias del país al que puse el nombre de Batallón Numancia, así como formar dos regimientos de caballería de a cuatro escuadrones de 125 hombres cada uno. De mis tropas solo 600 iban con fusiles, el resto con lanzas, todos a caballo. Mis fuerzas, al momento de la Campaña Admirable (1813), eran 1.500 hombres.
Yo, destaqué en  la lucha contra la Segunda República de Venezuela al igual que Boves y Morales, contra los intereses mantuanos que la revolución representaba. A partir de 1813 la guerra civil adquiere un carácter cada vez más sanguinario, destacando los feroces conflictos étnicos y sociales desatados. Yo, simplemente ofrecí botín y venganza a nuestros hombres para que nos siguieran a las batallas. Rápidamente me  apoderé de Apure para luego ir sobre Barinas con 2.500 apureños y 500 barineses.
 Boves y yo nunca pensamos en  reunirnos para asegurar el buen éxito de la campaña, como parecía natural, ya que cada uno actuaba con independencia en su propio teatro de guerra: Boves en los Llanos de Calabozo y demás de la provincia de Caracas, y yo en San Fernando de Apure y la provincia de Barinas.  Derroté a los patriotas en las batallas de Guasdualito y Barinas. Derroté y tomé prisionero a Antonio Nicolás Briceño , y lo conduje preso a Barinas para ser juzgado y luego fusilado el 15 de junio de 1813
Bolívar me derrotó a su vez  en la batalla de Araure el 5 de diciembre de 1813. Yo me  retiro con los dos mil llaneros que aun me quedaban, entre ellos Pedro Camejo. Producto de esos saqueos fue que el Negro Primero usó botas, aperos para su caballo, uniforme y algunas monedas que le despojaba a los oficiales muertos bajo su lanza. Me persiguieron y … mis días terminaron en un campo de batalla.

 Yo siempre decía: “No hay nada mas peligroso que un negro con sed de vestirse, tener plata, zapatos y sentirse libre con su cuchillo en la mano”




NOTA
*el Cronista Manuel Aquino dice: “Cuando Camejo sostiene el dialogo con el Libertador representado por Páez, igualmente le dice que había ido a la guerra en procura de tres aperos de plata para compartirlos con sus compañeros de servidumbre Mindola y Juan Rafael.



¡Me llamo Pedro Camejo
 realista que se fugó;
 solo aspiro Mayordomo
una casaca marrón
 un penacho bien bonito
que pegue con mi color;
 freno y charnelas de plata
 un caballo correlón
 una Santa Catalina,
un machete bien cortón
 ser obediente a su mando,
 combatir en pelotón,
 encontrar para Mindola
 aperos de distinción,
 para el negro Juan (Rafal)
silla nueva con pellón!
                            Dr. Fleitas Beroes



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Matan al caudillo y un negro deserta


El año de 1814 fue especialmente sangriento y los realistas sufrieron dos bajas importantes:  A comienzos de año matan a Yañez y al final de año, matan a Boves.

Durante los combates del sitio de la ciudad de Ospino, Yañez es muerto el 2 de febrero de 1814 por el disparo de un arma de fuego, lo que produjo el desaliento de sus tropas, que se retiraron a Guanare, recayendo su mando en Sebastián de la Calzada . Se considera que después de este suceso, el Negro Primero desertó
y se fue a los llanos apureños, de regreso. Veámos una reseña de la batalla de Araure:
La Batalla de Araure que se realizó como parte de la lucha independentista en Venezuela comandada por Simón Bolívar comenzó al amanecer del 5 de diciembre de 1813 y tuvo una duración de seis horas, aproximadamente. Se llevó a cabo en la ciudad de Araure, en el estado Portuguesa.
Tras la Campaña Admirable, Ceballos y Salomón –reaistas-, estaban refugiados con cuatro mil soldados en Coro y Puerto Cabello, cada una de sus ofensivas vencidas los obligaría a volver a sus fortalezas costeras. Entre tanto, el ejército de Juan Manuel de Cajigal y Martínez, 3.000 hombres, acababa de ser destruido en el este y centro del país ante Santiago Mariño y luego Simón Bolívar. Por último, José Tomás Boves reunía una hueste en los Llanos que pronto alcanzaría los varios miles.
A finales de 1813 el brigadier José Ceballos, gobernador de Coro, ocupaba Barquisimeto con dos mil soldados y acababa de derrotar en Tierrita Blanca a Bolívar, impidiéndole entrar por asalto en la ciudad (10 de noviembre). Con esos dos millares de hombres, Ceballos cruzó los Andes y entró en la provincia de Caracas a la espera de unirse con otras fuerzas realistas de la región y tomar la capital. Por su parte, José Antonio Yáñez se había apoderado de todo Apure y estaba invadiendo Barinas con 2.500 montoneros apureños y 500 barinenses.  Poco después se dirigía con una columna de 1.500 hombres al centro del país. Así, corianos y apureños reunieron sus fuerzas cerca de Araure, amenazando la estratégica ciudad de San Carlos. Ceballos invitó al coronel Carlos Miguel Salomón, jefe de la guarnición de Puerto Cabello, a unírseles con 1.700 soldados del regimiento de Granada y cientos de partidarios locales del rey.6 Sin embargo, el coronel acababa de sufrir fuertes bajas cuando intento tomar Caracas por su cuenta en Vigirima (25 de noviembre).
Para enfrentarlos, Bolívar reunió un gran número de fuerzas. El general Rafael Urdaneta da las cifras tradicionalmente aceptadas: 3.000 hombres. Sin embargo, el historiador Vicente Lecuna sostiene que eran sólo los soldados veteranos. Si se sumaban los auxiliares y milicianos alcanzaban los 3.700 hombres, a los que se agregaban unos 1.000 hombres traídos por Vicente Campo Elías desde Calabozo y el otro tanto de Manuel Antonio Pulido desde Barinas. En total, 5.700 soldados. El 12 de noviembre, las fuerzas patriotas se reunieron en San Carlos y se organizaron en cuatro cuerpos, partiendo a detener el avance enemigo.
La batalla comenzó al amanecer del 5 de diciembre y tuvo una duración aproximada de seis horas, al término de la cual quedaron cientos de prisioneros, cuatro banderas y numerosas piezas de artillería en poder de los patriotas. La batalla fue decisiva al acabar con el proyecto de los españoles de marchar a Valencia vía San Carlos y, en vez de ello, se vieron obligados a volver a sus posiciones originales: Yáñez a Apure y Ceballos a Coro. Aquí peleó el batallón que en la pasada jornada de Barquisimeto fue castigado por Bolívar, negándole el nombre y el derecho a llevar bandera.
Bolívar en reconocimiento de la valiosa acción del Sin nombre expreso: «Vuestro valor ha ganado ayer en el campo de batalla, un nombre para vuestro cuerpo, y aún en medio del fuego, cuando los vi triunfar, le proclamé del Batallón Vencedor de Araure. Habéis quitado al enemigo banderas que en un momento fueron victoriosas; se ha ganado la famosa llamada invencible de Numancia». Bolívar encargó la persecución de los restos españoles a Urdaneta y volvió a Caracas.
Urdaneta persiguió a Yáñez y Ceballos, algo que hizo hasta que se detuvo en Guanare. Acabo con un alto número de bandas de bandoleros y guerrillas realistas, incluyendo a la de Yáñez, quién murió el 2 de febrero de 1814 en la batalla de Ospino. El 6 de marzo Urdaneta ocupó Barquisimeto y ordenó al comandante Domingo Meza perseguir a Ceballos avanzando hacia Quibor con 500 infantes y 25 dragones a caballo, dejándose solo 130 infantes y 50 jinetes con él para guarnecer la ciudad. Ceballos se enteró de esto y marchó en secreto a Barquisimeto, atacándola tres días después con 600 infantes y 300 jinetes, tomándola y saqueándola,16 forzando a Urdaneta a retroceder a Tocuyo y luego a Trujillo. Finalmente se atrincheró en San Carlos con quinientos soldados mientras Ceballos recomponía sus fuerzas, 800 jinetes y mil infantes, dejando a Sebastián de la Calzada a cargo del asedio. En la noche del 16 Urdaneta evacuo la villa y al día siguiente Ceballos puso marcha hacia Valencia.
Tras Araure no quedaban más tropas realistas en Venezuela que las de José Tomás Boves, los ejércitos de Yáñez y Ceballos habían desaparecido, sin embargo, por todo el territorio de la Segunda República se producen alzamientos campesinos a favor del Rey. Los republicanos eran dueños del Occidente: en Barinas apenas quedaban guerrilleros, Coro no tenía defensas contra el avance de Urdaneta y en Trujillo quedaba sólo Carache como núcleo monárquico. A pesar de contar con un ejército poderoso de 10 batallones, 25 compañías de artilleros, zapadores y cazadores y 6 escuadrones de húsares y lanceros, en total unos 8.000 a 10.000 hombres, aquella fuerza estaba muy dispersa y al no contar con apoyo popular los republicanos no podían recuperarse facílmente de sus bajas como lo hacia Boves.


Entonces, el desaliento mermó en las filas realistas y  muchos lanceros desertaron, desde  la batalla de
Araure; al perderse esta acción bélica, Pedro Camejo volvió a Apure-según relató Páez-,
quien se fue a los llanos barineses y apureños a ocultarse.



NOTA

Como el Negro Primero era todo una chercha y una mamadera de gallo, sabía que sus compañeros iban a echar una broma delante del Libertador; les había ordenado que no le dijeran a Bolívar que había sido realista y que participó en el campo contrario en la batalla de Araure en 1813.

NOTA
Y contó que en Araure le estaba quitando el uniforme al cadáver de un blanco cuando dieron la orden de montar a caballo para huir y él se molestó, porque no podría conseguirle un uniforme para el negro Mindola, otro para Juan Rafael y otro para él. Los presentes se echaron a reír con la salida del Negro Primero.
NOTA
El negro desertó, pero también lo hicieron unos 200 combatientes













Obtuvo la Orden Libertadores por su participación en la batalla de Las Queseras del Medio, junto a 150 hombres más.





Hoy como ayer
Como ha sido siempre
Cuando comienzan los disparos,
El negro va de primero
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Escondido en los llanos Apureños y Barineses entre los brazos de la negra Juana Solórzano




Como en toda historia de cualquier hombre, siempre hay un capitulo sobre sus amores. Asunto que le da un toque especial y humano a la vida. En el caso de Pedro Camejo se sabe de sus amores con la negra Juana Andrea Solórzano, con quien se casó, o por lo menos era su pareja reconocida. Al punto, que en 1846 o 1847 el mismo General Páez le reconoce como su viuda y entonces le entrega los haberes militares que le correspondían a Camejo. De esa manera, le entrega unas tierras en Barinas. No se sabe si las vendió o vivió en ellas. Es un asunto que se encuentra en investigación. Durante el proceso de entrega de ese montepío se desconoce si tuvieron hijos  porque la negra no manifestó nada al respecto y Páez no dejó ningún testimonio sobre ese particular.
Lo que si sabe, es que  Camejo después de desertar llegó a los llanos apureños sin un peso en el bolsillo y más bien pedía ayuda en el camino para comer, asunto que causaba mucha suspicacia de la gente y el mismo negro decía que era preferible no pedir ayuda, para evitar el mal rato. Lo que si sabe es que estuvo robando alguna res para comer.
Muchos años después, el mismo Bolívar le llegó a preguntar:
¿Por qué usted mataba las vacas que no le pertenecían?” y replicó Camejo: “Por supuesto, y si no, ¿qué comía? 




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El Negro Primero, pide incorporación al ejército patriota

El 8 de Octubre de 1816, Páez se crece victorioso en la Batalla de El Yagual, lo que significó liberar completamente los llanos apureños del dominio español. Allí Bolívar lo asciende a teniente coronel y tan pronto se asienta en esos llanos, se le presenta el negro primero pidiéndole formal ingreso al ejército patriota.

Camejo había recibido la jerarquía de teniente y tenía su propio grupo al que comandaba dentro del ejército de Páez. Con ese grado asistió a la hazaña de las Queseras del Medio el 2 de abril[] de 1819  donde recibió junto a 152 combatientes la orden de los Libertadores de las manos del propio Bolívar, quien presenció el encuentro.
 Desde 1816 e Negro Primero estuvo presente en as importantes batallas que ideró e catire Páez hasta Carabobo, donde se cubrió de gloria.

 El general Páez, en su Autobiografía tiene palabras encomiásticas hacia él. “Continuó a mi servicio, distinguiéndose siempre en todas las acciones más notable, y el lector habrá visto su nombre entre los héroes de las Queseras del Medio”, dijo Páez.

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Un 24 de Junio de 1821: Ese dia de gloria para la patria, muere el Negro Primero

Cuenta Páez, el caudillo llanero, que el día antes de enfrentarse en la batalla de Carabobo,  Camejo arengó a los soldados suyos imitando el lenguaje usado por el general Páez en similares circunstancias, para infundir valor y confianza y les añadía que “las puertas del cielo se abrían a los patriotas que morían en el campo, pero se cerraban a los que dejaban de vivir huyendo delante del enemigo”.


   A fines del siglo XIX, el escritor Eduardo Blanco acuñó la manida conseja de que Camejo fue a despedirse mal herido del general Páez antes de morir. Pero fue demostrado en el sesquicentenario de Carabobo en 1971 que estas frases las acuñó el historiador romántico de Venezuela Heroica, copiándola de un hecho similar acaecido en una batalla en Europa. Comentó a un destacado historiador bolivariano en su tiempo, que acuñó la frase para que resaltase la presencia de un negro en la historia patria. Así como esa están llenas las páginas de la historia de falsedades y consejas. El propio Páez se encarga de desmentir lo que le acuñarían años después, al decir: “El día de la batalla,  a los primeros tiros, cayó herido mortalmente y tal noticia produjo después un profundo dolor en todo el ejército. Bolívar cuando lo supo, la consideró como una desgracia y se lamentaba que no le hubiese sido dado presentar en Caracas a aquel hombre que llamaba sin igual en la sencillez”. No hubo tiempo para decir ni pío. Fue herido mortalmente, explica Páez y nadie que se esté muriendo va a pronunciar todas esas palabras presentando una herida mortal de necesidad. Loor al Negro Primero, héroe de la Patria.

Es gracias a la Autobiografía de Páez, que se desmiente el cuento que dice que le dijo a Páez en la Batalla de Carabobo “vengo a decirle adiós porque estoy muerto”, es invención de Eduardo Blanco. Históricamente, es mentira.


EL TESTIMONIO DE PÁEZ

La autobiografía de Páez es la principal referencia que se tiene en cuanto al origen de Pedro Camejo, en la que el centauro se refiere al origen de su fiel soldado y detalla su personalidad.
 “Entre todos con más cariño recuerdo a Camejo, generalmente conocido entonces con el sobrenombre de “El Negro Primero”, esclavo un tiempo, que tuvo mucha parte en algunos de los hechos que he referido en el transcurso de esta narración. Cuando yo bajé a Achaguas después de la acción del Yagual, se me presentó este negro, que mis soldados de Apure me aconsejaron incorporase al ejército, pues les constaba a ellos que era hombre de gran valor y sobre todo muy buena lanza. Su robusta constitución me lo recomendaba mucho, y a poco de hablar con él, advertí que poseía la candidez del hombre en su estado primitivo y uno de esos caracteres simpáticos que se atraen bien pronto el afecto de los que los tratan. Llamábase Pedro Camejo y había sido esclavo del propietario vecino de Apure, don Vicente Alfonso, quien le había puesto al servicio del Rey porque el carácter del negro, sobrado celo de su dignidad, le inspiraba algunos temores. Después de la acción de Araure quedó tan disgustado del servicio militar que se fue al Apure, y allí permaneció oculto algún tiempo hasta que vino a presentárseme, como he dicho después de la función del Yagual. Admítilen mis filas y siempre a mi lado fue para mí preciosa adquisición. Tales pruebas de valor dio en todos los reñidos encuentros que tuvimos con el enemigo, que sus mismos compañeros le dieron el título de El Negro Primero. Estos se divertían mucho con él, y sus chistes naturales y observaciones sobre todos los hechos que veía o había presenciado, mantenían la alegría de sus compañeros que siempre le buscaban para darle materia de conversación...”.
Añado otra cita: “el día antes de la Batalla de Carabobo, que él decía que iba a ser la ‘cisiva’, arengó a sus compañeros imitando el lenguaje que me había oído usar en casos semejantes, y para infundirles valor y confianza les decía con el fervor de un musulmán, que las puertas del cielo se habrían a los patriotas que morían en el campo, pero se cerraban a los que dejaran de vivir huyentando delante del enemigo. El día de la batalla, a los primeros tiros, cayó herido mortalmente, y tal noticia produjo después un profundo dolor en todo el ejército.

Bolívar cuando lo supo, la consideró como una desgracia y se lamentaba de que no le hubiese sido dado presentar en Caracas aquel hombre que llamaba sin igual en la sencillez, y sobre todo, admirable en el estilo peculiar en que expresaba sus ideas”.